La ministra María Jesús Montero, en la rueda de prensa del Consejo de Ministros extraordinario. / Zipi/EFE/Vídeo: E. P.

El Gobierno busca repetir la mayoría del año pasado para los Presupuestos de 2022

La Moncloa señala a Esquerra Republicana y el PNV como los socios prioritarios de la negociación

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁN Madrid

Pedro Sánchez aspira a que cuando se vote el proyecto de Presupuestos Generales del Estado el marcador del Congreso muestre las mismas luces verdes que el 3 de diciembre del año pasado, cuando 188 diputados respaldaron las Cuentas de este año. Un objetivo para el que el Gobierno ha escogido como «socios prioritarios» a Esquerra Republicana de Catalunya y al PNV. Suman 19 votos que dejarían al proyecto presupuestario al borde de la mayoría absoluta.

A pesar de las distancias que ponen todos los grupos parlamentarios aliados del Ejecutivo en esta fase inicial de las negociaciones, en la Moncloa reina el optimismo, aunque con cautela, se apresuran a matizar. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, se ha reunido en los últimos días con todos los portavoces y su balance es positivo. Descartada la colaboración de PP, Vox y Ciudadanos, el Gobierno dice que los números le salen. Da por descontado el portazo de la CUP, que se negó a reunirse con Bolaños, y ve difícil que Junts cambie su voto en contra del año pasado, pero confían en agregar al BNG a la mayoría que forman PSOE, Unidas Podemos, Esquerra, PNV, Bildu, PDeCAT. Más País, Compromís, Teruel Existe, Nueva Canarias y Partido Regionalista de Cantabria. El nuevo número cabalístico es 190.

El Consejo de Ministros aprobó en la reunión extraordinaria de este jueves el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2022. Un texto horneado durante meses entre los socialistas y Unidas Podemos, y que solo se pudo cerrar el pasado martes con la intervención del presidente del Gobierno y la vicepresidenta segunda. Yolanda Díaz resaltó hoy que el pacto presupuestario «da tranquilidad a la gobernabilidad de España». Un diagnóstico compartido por la ministra de Hacienda, que aseguró que la coalición «sale reforzada» de este trance, que tuvo momentos de tensión máxima. Nunca se pueden descartar fricciones y encontronazos, pero tanto fuentes socialistas como de la formación morada apuntan que con estas Cuentas quedará expedito el camino hacia el final de la legislatura.

Pero antes el Gobierno tiene que amalgamar la mayoría del año pasado. María Jesús Montero señaló que el primer escalón es el del entendimiento con Esquerra y el PNV, con los que existe «un contacto fluido» y confió en que sea «razonables». Apuntó, además, que parte del trabajo ya está hecho porque en el proyecto aprobado ayer se han incorporado «algunas» demandas de los republicanos catalanes y los nacionalistas vascos «porque previamente nos las han comunicado».

Inversión en infraestructuras

Se refería, según dijo ella misma, a peticiones de «inversión» y de «proyectos estratégicos vinculados a los fondos europeos», que no detalló. Esquerra reclama un incremento de las inversiones en los trenes de cercanías (rodalies) y el traspaso de su gestión. El PNV pretende un compromiso definitivo para la llegada del tren de alta velocidad al País Vasco.

La ministra de Hacienda confió en que las reclamaciones de ambos «socios preferentes» ajenas a los Presupuestos -como la ley audiovisual o el traspaso de competencias- se resuelvan en otros ámbitos de negociación, como las comisiones bilaterales.

El Gobierno también espera que las demandas de los grupos minoritarios se ciñan al marco presupuestario. Un aviso para que las exigencias de un nuevo modelo de financiación autonómica, que Compromís o el BNG han puesto sobre la mesa, o la derogación de la reforma laboral, por la que presionan Bildu y Más País, no se conviertan en moneda de cambio para avalar las Cuentas.

El problema, reconocen en el Gobierno, es que es factible que estos sean los últimos Presupuestos de la legislatura y todos los aliados van a querer dejar su impronta con un catálogo de reivindicaciones de difícil o imposible encaje en el proyecto.

El vaticinio de que sean las últimas Cuentas está interiorizado entre socialistas y morados, pero el Gobierno no quiere dar carta de naturaleza a esa impresión para no debilitar su posición negociadora. La ministra portavoz, Isabel Rodríguez, señaló que también se dijo que los de este año serían los últimos, y como se puede comprobar no ha sido así. Montero, a su lado, apostilló que asimismo se pronosticó que este Gobierno «iba a durar poco». El PP auguró ayer mismo que Pedro Sánchez no aprobará más Presupuestos y la ministra de Hacienda respondió que «la ansiedad no es buena».