El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, atiende a los medios. / EP

Feijóo prepara el terreno para lanzar su candidatura

Afirma que tomará la decisión de postularse si el partido se lo pide y anuncia «cambios y una nueva etapa» en el PP

RAMÓN GORRIARÁN

Alberto Núñez Feijóo quiere respetar los tiempos y no va a hacer pública su candidatura a liderar el PP hasta que Pablo Casado renuncie. Ayer se quedó en una declaración de intenciones, explícita, pero intenciones. «Tomaré -dijo- las decisiones en función de lo que el partido pida». Y el partido es un clamor para que sea su nuevo líder.

Los jefes territoriales del PP, los que gobiernan y los que no, ya han trasladado al presidente de la Xunta de Galicia que esta vez no puede echarse atrás como en 2018 y debe dar un paso adelante. La respuesta, según uno de los que habló con Feijóo, fue receptiva. «Todos somos responsables de la situación, todos tenemos que estar a la altura de las circunstancias y tenemos que tomar decisiones, todos, y yo entre ellos», afirmó ayer el presidente gallego en su particular lenguaje durante un acto en Pontevedra.

Aunque Casado sigue aturdido y refugiado en su despacho de la calle Génova con su menguado ramillete de fieles -a uno de ellos le confesó ayer por la tarde: «No sé por qué me tengo que ir. No he hecho nada»- Feijóo, como el resto de dirigentes populares, dan por hecha la dimisión del todavía presidente del partido. Pero hasta que no se materialice ese paso, va a seguir sin decir con todas las letras que se postula.

«¿Necesitamos un cambio? La respuesta es que sí. Vamos a hablarlo y una vez que lo tengamos hablado» habrá que «hacer una propuesta». Esa conversación ya se ha producido y los barones comunicarán las conclusiones hoy a Casado durante la reunión de los líderes territoriales. Una conclusión que no es otra que la demanda de dimisión y que no pretenda pilotar el partido hasta el congreso extraordinario.

En ese momento, apuntan fuentes populares, es probable que el líder del PP, aislado y desprovisto de su núcleo duro, arroje la toalla. Aunque otros dirigentes no descartan que trate de continuar al frente del partido hasta la reunión del próximo martes de la junta directiva nacional que convocará el congreso extraordinario del PP.

Feijóo está tan convencido de que el relevo hoy o la próxima semana es irremediable que hasta se permitió exponer algunas ideas de futuro para su partido. «Necesitamos cambios -desgranó- nuevas etapas, nuevos horizontes, y para eso necesitamos incorporar a gentes que puedan garantizar esas nuevas etapas, esos nuevos horizontes».

Sin rivales

Ha jugado a favor de la decisión de dar un paso al frente el hecho de que no se prevé que surjan otros aspirantes al liderato y, en ese caso, serían innecesarias las primarias a dos vueltas. La primera votación es entre los militantes y la segunda entre los delegados que acudan al congreso extraordinario. El presidente de la Xunta es de siempre reacio a estas justas internas porque siempre dejan heridas.

Feijóo, a falta de que exponga su hoja de ruta, se va a encontrar con un serio obstáculo para ejercer de líder de la oposición. No es diputado y, por tanto, no va a tener la oportunidad de medirse todas las semanas con el presidente en las sesiones de control al Gobierno ni va a poder participar en los grandes debates parlamentarios, como el del estado de la nación que Pedro Sánchez tiene previsto convocar antes del verano.

«Cuando llegue ese momento, ya se verá», señalaba un diputado de los muchos que han dejado de ser 'casadistas'. Ahora, añade, de lo que se trata es de encontrar una salida a la crisis más grave en la historia del PP.

Desde fuentes próximas al presidente gallego y a otros barones territoriales confían además en que el relevo se produzca en un ambiente de armonía a pesar de la tensión vivida en los últimos días. La portavoz del PP en el Congreso, Cuca Gamarra, también mostró su esperanza en una transición pacífica y que «se celebre un congreso extraordinario con unidad para superar esta situación» .