Miquel Iceta, esta semana, en los jardines de la Subdelegación del Gobierno en Bilbao. / Luis ángel gómez

«Con el PP estuvo a punto de romperse España y con el PSOE se ha roto el independentismo»

El ministro de Política Territorial y Función Pública reniega de que el 4-M suponga un cambio de ciclo: «No veo un proyecto alternativo al de Sánchez»

OLATZ BARRIUSO

Se le nota a Miquel Iceta i Llorens (Barcelona, 1960) que ha sido cocinero antes que fraile. O el perejil de todas las salsas en la política catalana antes que ministro de Política Territorial y Función Pública. De su etapa al frente del PSC conserva el escaso encorsetamiento del discurso aunque a veces da la sensación de que recuerda su cargo y se muerde la lengua. Para Iceta, hay sanchismo para rato. Y pese a admitir que la solución en Cataluña está lejos aún, celebra la «fractura» del independentismo como un paso en pos de la recuperación de la convivencia.

–¿Ha fracasado la política de Pedro Sánchez para Cataluña?

–No, le niego la mayor. Cuando gobernaba el PPestuvo a punto de romperse España y con el PSOE lo que se ha roto es el independentismo. Seguramente tendríamos que haber conseguido más acuerdos, desde luego, pero eso no solo depende de una parte. Estamos asistiendo a una ruptura en el independentismo. ERC y Junts todavía no han digerido el fracaso de 2017 y no están de acuerdo sobre el camino a seguir ni en disposición de poder gobernar juntos, lo cual es muy, muy relevante. En 2015 concurrieron juntos y ahora no son capaces ni de acordar un Govern.

–¿No es una lectura voluntarista? No han llegado ni el apaciguamiento ni los acuerdos transversales para los que ustedes estaban sembrando...

–La propuesta que bautizamos como Agenda para el Reencuentro está pendiente de que haya un Gobierno dispuesto a avanzar en ese camino. El independentismo siempre ha planteado las cosas como un pulso con el Estado y ha intentado soslayar que en Cataluña no hay un acuerdo amplio y sólido sobre el camino a seguir. Estamos en un momento muy difícil que pide sosiego, negociación, pacto, generosidad, no dejarse arrastrar por las prisas y sobre todo intentar evitar que quien lleve la voz cantante sean las posiciones más radicales. No hay más tiempo que perder.

–¿En ese contexto los indultos servirían para restaurar la convivencia en Cataluña?

–Sobre eso el Gobierno ha dicho todo lo que debía hasta la fecha. Tomará una decisión cuando cuente con todos los informes preceptivos. Hay que hacer un esfuerzo por empatizar con todas las sensibilidades, con los que se sintieron heridos por la sentencia y con los que se sintieron heridos por el intento de romper la legalidad.

–¿La mesa de diálogo es parte de la solución o es un artefacto meramente instrumental?

–Solo hay una solución, que es la vía del diálogo y del acuerdo, primero en la propia Cataluña y luego de Cataluña con el Estado. Sin duda la solución es un autogobierno mejor en una España unida, esa es mi opinión.

–Pero no la de los independentistas.

LAS FRASES:

  • Conflicto catalán. «Solo hay una solución, que es la vía del diálogo y del acuerdo»

  • Fin del estado de alarma. «¿Alguien dudaba de que iba a haber una explosión de alegría en la calle?»

–No me gustaría generar una falsa expectativa, no estamos en vísperas de esa solución, pero sí deberíamos estar en vísperas de un proceso para llegar a acuerdos y ahí la mesa de diálogo puede ser útil.

–¿Sobrevaloraron el 'efecto Illa' al plantar cara a Ayuso? ¿Su aplastante victoria ha encendido las luces de alarma?

–De la misma manera que nadie dijo tras el triunfo de Illa que todos nuestros rivales hubieran desaparecido, tampoco se puede decir ahora tras un mal resultado en Madrid que todas nuestras oportunidades se hayan esfumado. La composición del Congreso es exactamente la misma antes que después del 4-M. Se equivocarán quienes lo interpreten en clave nacional. El socialismo en Madrid tendrá que hacer su reflexión.

–¿Solo el socialismo de Madrid? ¿La autocrítica no afecta al Gobierno de Sánchez?

–No parece que Ayuso se vaya a presentar a las generales, ¿no? Hay que reflexionar pero sería un error pensar que los resultados en Madrid impugnan la política socialista en su conjunto. La estrategia de fondo de Sánchez es profundamente acertada: vacunación, recuperación económica, fondos europeos y política social vigorosa. Eso requiere tiempo pero yo no veo frente a ese proyecto un proyecto alternativo que pueda concitar una mayoría distinta.

Cañas y berberechos

–¿Han hecho la lectura correcta de su derrota en Madrid? ¿De verdad es solo por «las cañas y los berberechos»?

–En la victoria de Ayuso ha pesado mucho el ser partidaria de abrir antes que otros las restricciones, pero eso ha tenido también sus costes y habrá que ponderarlo. Miremos a la Comunidad Valenciana, donde se ha hecho una política muy prudente, que ha tenido sus resultados. No hay que hacer burla de la cerveza de Díaz Ayuso porque había mucha gente que pensaba que había llegado el momento de tomársela. Hay que respetar a los adversarios y ser muy conscientes de que vivimos en una sociedad compleja. Yo quiero una España fuerte en su unidad y orgullosa de su diversidad.

–Vistas las fiestas de estos fines de semana, ¿ha hecho el Gobierno dejación de su responsabilidad al no prorrogar el estado de alarma?

–¿Alguien dudaba de que iba a haber una explosión de alegría cuando se levantara el estado de alarma? Ahora bien, ¿puede ser esa la norma de conducta? Obviamente no. Me pregunto también si los botellones en la calle no se pueden impedir sin estado de alarma. En una democracia los estados de alarma, de excepción o de sitio tienen que ser puntuales. No podemos regular nuestra convivencia sobre la base de prohibiciones permanentes y generalizadas.

–Pero si estábamos rozando con los dedos el final de la pandemia...

–Nuestra tesis es que las comunidades autónomas disponen de instrumentos suficientes y graduables para controlarla. Por eso introdujimos un mecanismo súper rápido de casación al Supremo. Y si alguna comunidad considera que debe pedir el estado de alarma puede hacerlo.

–¿Es de recibo pasar la patata caliente a los jueces, pedirles casi que cogobiernen?

–Lo que dice el Gobierno es que las competencias de Salud son de las comunidades autónomas, la incidencia de la pandemia es muy diversa y la limitación de libertades solo puede venir avalada por un estado de alarma general o por decisiones de las comunidades que deben ser validadas por el Poder Judicial.