Oriol Junqueras. / AFP

Aragonès no afloja y exige la cabeza de Robles

La Generalitat urge a Sánchez a reunirse con su presidente, mientras ERC mantiene la amenaza de dinamitar la estabilidad del Gobierno

CRISTIAN REINO Barcelona

Para el Govern catalán y los partidos independentistas, el hecho de que Pedro Sánchez y Margarita Robles también hayan sido espiados con el programa Pegasus no cambia nada. Siguen apuntando directamente contra el Gobierno y le exigen responsabilidades de muy alto nivel, ya sea la ministra de Defensa o la directora del CNI.

Las fuerzas secesionistas tacharon ayer además el anuncio de la Moncloa como una «cortina de humo» o incluso una invención para intentar tapar la gravedad del caso de espionaje a una sesentena de dirigentes independentistas. Ni el Ejecutivo catalán ni las formaciones nacionalistas dieron mucha credibilidad a la explicación que ofrecieron el ministro de la Presidencia y la portavoz del Ejecutivo, que intentaron a su juicio desviar la atención de la crisis del espionaje. En consecuencia, el presidente de la Generalitat y su partido, ERC, mantuvieron el pulso y no aflojaron ni un ápice la presión que ejercen desde hace quince días sobre Pedro Sánchez, tras el estallido del caso Pegasus.

El Govern catalán y la formación republicana repitieron este lunes las mismas exigencias que habían puesto sobre la mesa días atrás para intentar reconducir la situación. Las relaciones entre la administración central y la catalana están en «mínimos», de acuerdo a una decisión del presidente de la Generalitat y así seguirán salvo ceses o dimisiones. En la Generalitat exigen la cabeza de Margarita Robles. «Si lo sabía todo o una parte, es muy grave porque lo ha permitido. Si no lo sabía, sería todavía más grave porque no controla ni a su propio Estado», afirmó la portavoz del Gobierno catalán. Aragonès no rebaja la exigencia de que rueden cabezas. El Gobierno es a su entender el «único responsable» del caso Pegasus.

Reunión con Sánchez

También apremia para tratar el asunto cara a cara con Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno viaja este viernes a Barcelona a unas jornadas del Círculo de Economía. Hace un año, ese mismo foro ya sirvió para romper el hielo entre el Rey y Aragonès. El Govern no cree que sea el lugar indicado para que ambos dirigentes se sienten a hablar; en cualquier caso, quiere que las explicaciones salgan de la boca del presidente del Gobierno. Reclama asimismo una comisión de investigación en el Congreso.

El presidente de la Generalitat no compareció este lunes, pero sí denunció vía Twitter la «doble vara de medir» que a su juicio aplica el Gobierno en este caso. «Cuando el espionaje masivo es contra las instituciones catalanas y el independentismo, silencio y excusas. Hoy, todo son prisas. Hay que asumir responsabilidades ya», urgió. «Por acción o por incompetencia quedan muchas preguntas por responder», remató.

Cuatro días después de que ERC intentara tumbar el decreto anticrisis y horas después del anuncio del Gobierno, el independentismo escenificó que continúa dispuesto a sacar el máximo rédito político al caso de espionaje. La relación entre gobiernos está congelada y la colaboración entre el Gobierno y ERC n pasa de la cuarentena.

La estabilidad parlamentaria del Ejecutivo está en peligro y los republicanos no levantan el pie del acelerador. Oriol Junqueras tomó la palabra como presidente del partido para cuestionar el giro de guión anunciado por el Gobierno y no le dio credibilidad. «¿Cómo podemos saber