El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. / efe

Aragonès plantea un «acuerdo de claridad» como en Canadá para pactar un referéndum

Solo los comunes apoyan la propuesta del presidente de la Generalitat catalana, mientras Junts le amenaza con una moción de confianza

CRISTIAN REINO Barcelona

Cuatro días antes de la conmemoración del quinto aniversario del 1-O y en plena crisis del Gobierno catalán, el presidente de la Generalitat propuso este jueves un «acuerdo de claridad», como en Canadá, para pactar un referéndum con el Gobierno central. Aragonès se comprometió en su discurso de investidura, en mayo de 2021, a culminar la independencia con un referéndum acordado. Pero hasta la fecha nunca había dicho cómo pretendía hacerlo, más allá de afirmar que su intención era consensuarlo con Pedro Sánchez en la mesa de diálogo. En su intervención en el debate de política general en el Parlament empezó a dar algunas pistas. Al menos le puso título.

El presidente de la Generalitat no pretende acogerse a la literalidad de lo que dice la llamada ley canadiense de claridad, con la que se dio en su día respuesta legal al anhelo de independencia de los soberanistas de Quebec, pero sí propuso al Gobierno acordar las condiciones para poder celebrar un referéndum efectivo y que cuente con el reconocimiento de la comunidad internacional. Eso es la vía canadiense, pero tal y como la defiende también la escocesa, que ya intentaron tanto Mas como Puigdemont y que descartaron para abrazar la vía unilateral.

Este es el planteamiento que el Govern pondrá sobre la mesa en la próxima reunión con el Gobierno para abordar la resolución del conflicto catalán, en la que a corto plazo confía en que haya avances en materia de desjudicialización. El Ejecutivo central cerró este jueves de inmediato la puerta a un acuerdo de claridad. «Continúan con pretensiones de máximos que no compartimos», afirmó la portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez. La Moncloa no está dispuesta a abrir la vía que defiende Aragonès; eso sí, celebró que el presidente de la Generalitat se mantenga alejado de las posiciones unilaterales.

Aragonès pretende abrir un «debate con el conjunto de la sociedad» catalana para «construir las bases del acuerdo» que presentará al Estado. Por ello el president apeló a los independentistas, a los comunes y también al PSC pues, no en vano, Miquel Iceta ya apoyó en 2016 una especie de 'ley de claridad' a la catalana. Pero fue en el pasado, antes de ser ministro. No obstante, salvo los comunes, únicos socios que tiene hoy día el Govern, ningún partido compró entonces la propuesta del dirigente republicano. Ni siquiera Junts, miembro del propio Govern. «¿Cómo podemos confiar en una nueva propuesta si no ha cumplido el pacto de gobierno?», le espetaron los posconvergentes.

Termómetro al Govern

El debate de política general debía servir para poner el termómetro a la salud del Govern. Y la temperatura que arrojó es que el Gobierno está débil y los socios no acaban de firmar la paz. No habrá ruptura inmediata, pero el ruido no desaparecerá. «Así no podemos seguir», insistió Junts, que lanzó un desafío al presidente de la Generalitat. Si no cumple el acuerdo de legislatura, sobre todo en lo que hace referencia a la creación de un estado mayor del independentismo, reorienta la mesa de diálogo y propicia un frente común secesionista en Madrid, la formación de Puigdemont impulsará una moción de confianza al president, que a día de hoy no superaría.

Junts había pedido al jefe del Ejecutivo catalán que diera un giro de 180 grados en su hoja de ruta hacia la independencia. Aragonès no dio las respuestas que esperaban sus socios e insistió en defender la mesa de diálogo. Movió ficha, como le habían exigido sus socios, pero no en la dirección que le pedían. En las filas independentistas le acusaron de inventarse una cortina de humo para salir del paso.

Ante la amenaza de ruptura del Govern planteada por Junts con un ultimátum, el republicano se mantuvo firme y trató de trasladar toda la presión a Junts, que le replicó con otro desafío, pero sin fecha. Los junteros prevén celebrar una consulta interna entre la militancia para decidir sobre su permanencia en el Govern. La batalla interna sigue en Junts.