El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès / EFE

Aragonès se encomienda a la CUP como socio, sin descartar al PSC

El independentismo se aferra a la política de bloques del 'procés' y se resiste a abrir un nuevo tiempo en Cataluña

CRISTIAN REINO Barcelona

A pesar de las ofertas de los últimos días del PSC y de los comunes, que han tendido la mano a Pere Aragonès, el consejero de Economía de la Generalitat, Jaume Giró, insistió este miércoles en que su socio prioritario para aprobar los Presupuestos es la CUP. Su intención es presentar las cuentas autonómicas en el mes de octubre en el Parlamento catalán, para iniciar su tramitación y que puedan entrar en vigor, si se aprueban, en el mes de enero. Giró reveló que ya han comenzado las conversaciones con la CUP, que «van bien» y que se han producido «avances». Aragonès cuenta con los anticapitalistas, pero sin cerrar del todo las puertas al PSC y a los comunes, con quien también ha iniciado contactos el consejero de Economía. «El mandato parlamentario implica aprobar los Presupuestos con la CUP», avisó Giró en Catalunya Ràdio.

El PSC y los comunes se han ofrecido a Pere Aragonès como socios alternativos, tanto si los anticapitalistas se descuelgan del acuerdo de Presupuestos como si ERC acaba rompiendo con Junts. «Hoy por hoy, la única opción y el único escenario que contemplamos es el de hacer presupuestos con la CUP», reiteró el consejero de Junts. La cuestión es clave para saber qué perfil adoptará el Ejecutivo catalán.

De la mano de los anticapitalistas, el Govern se alejará de la moderación. Así, por ejemplo, Carles Puigdemont, para ganarse el apoyo de los cuperos para las cuentas de 2017, tuvo que comprometerse a organizar el referéndum ilegal del 1-O.

La situación actual es muy distinta, pero la izquierda secesionista recuerda periódicamente a Aragonès que tendrá que organizar un nuevo 1-O antes de 2025. Dos años antes, en 2023, la CUP obligará a Aragonès -así lo establece el pacto de investidura- a someterse a una moción de confianza, que solo superará, tal y como vienen advirtiendo los asamblearios, si la mesa de diálogo con el Gobierno ofrece avances. Con la CUP como socio de la Generalitat, la presión sobre la mesa será mayor y en materia económica tendrán que hacer encajes de bolillos para diseñar unas cuentas desde la óptica liberal y conservadora de Junts, que satisfagan a los anticapitalistas.

Aragonès podría buscar el apoyo del PSC para la estabilidad en Cataluña, pero se quedaría sin capacidad de presión al Gobierno, ya que la negociación de los Presupuestos Generales del Estado, le sirve para apretar al PSOE para que se mueva en la mesa de diálogo. Un pacto con el PSC y los comunes haría saltar además la unidad independentista, quebrada desde hace años, pero que se mantiene de manera muy débil como gobierno de coalición.

Guiños a la CUP

El plan de gobierno que el Govern aprobó el martes para toda la legislatura ya incluye guiños hacia la CUP, como obviar el proyecto de ampliación de El Prat al que se oponen de manera frontal los cuperos, la creación de una eléctrica pública o cambios que afectan a la estructura y al funcionamiento de los Mossos. Los anticapitalistas avisaron no obstante de que ciertos macroproyectos dificultan que puedan apoyar las cuentas catalanas. Se referían a la candidatura olímpica de Barcelona y los Pirineos para 2030. Giró se comprometió además a que la presión fiscal no subirá y que habrá «buenas y justas noticias para las rentas más bajas».

Aragonès descartó intentar aprobar los Presupuestos para el presente ejercicio, en su primera decisión como presidente de la Generalitat pues no vio maduro el acuerdo con la CUP y no quiso empezar su mandato con una sonora derrota parlamentaria.