El líder del PP, Pablo Casado, en el Congreso. / E. P. /Vídeo: E. P.

La tensión en el Congreso invade todos los ámbitos de la vida parlamentaria

Calviño afirma que Casado es un «desequilibrado» y el PP afirma que «nadie» les «va a callar» en sus críticas al Gobierno

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁN Madrid

Hay que remontarse a los estertores de Felipe González en el Gobierno para encontrar en el Congreso un clima tan envenenado como el que se respira ahora. La despiadada sesión de control al Gobierno de este miércoles no parece que vaya a ser una excepción. El PP ha dado una vuelta de tuerca a su estrategia opositora porque siente el aliento de Vox y porque Pablo Casado quiere demostrar que el perfil duro contra el Gobierno no es monopolio de Isabel Díaz Ayuso. Los socialistas se han contagiado del virus de lija y la vicepresidenta Nadia Calviño, que no acostumbra a decir una voz más alta que otra, tachó de «desequilibrado» al líder de la oposición.

El caso de la vicepresidenta primera es un paradigma del ambiente que reina en el recinto parlamentario. Después de la sesión de control al Gobierno del miércoles, Calviño y Pablo Casado coincidieron en un acto del Rey con jóvenes empresarios, y mientras esperaban los saludos a Felipe VI, la número dos del Gobierno afeó al líder de la oposición su intervención en el Congreso. «Estoy asqueada por lo que has dicho de los abusos a menores», reprochó Calviño a su interlocutor. A lo que Casado, según la versión que ha trascendido, respondió que no iba a permitir que ella le dijera lo que tenía que decir al presidente del Gobierno. La áspera charla concluyó con un recado de Calviño al al calde de Madrid y portavoz nacional del PP: «Tu jefe está desequilibrado».

José Luis Martínez-Almeida confirmó hoy que la vicepresidenta se dirigió a él en esos términos. El entorno de Calviño no lo desmintió. Sí matizó que le dijo a Casado que estaba «descompuesta», no «asqueada», por su intervención. Se refería a las palabras del líder del PP sobre las «niñas tuteladas por el Gobierno socialista de Baleares que fueron prostituidas y se niegan a investigarlo»; «a la menor abusada por el marido de (la vicepresidenta valenciana) Mónica Oltra mientras el Gobierno socialista lo ocultaba»; o al «niño de una indultada por usted (Juana Rivas) que ocultaba agresiones sexuales». «Tanta chorrada de niñes y de huelga de juguetes y de bollos y dibujos en euskera pero usted deja desprotegidos a los menores», espetó Casado a Pedro Sánchez antes depreguntarle «¿qué coño tiene que pasar en España para que asuma alguna responsabilidad?»

El presidente del Gobierno, desde Bruselas, evitó hoy añadir gasolina al fuego y reclamó concordia «frente a los exabruptos». Pero sus palabras cayeron en saco roto. El PP tachó a Calviño de «feminista de pandereta» y defendió «el derecho» de Casado a criticar al Gobierno en los términos que crea adecuados. «¡Nadie nos callará!» avisó encendida en los pasillos del Congreso la portavoz popular, Cuca Gamarra.

El ladrillo de Vox y el boicot

La bronca trascendió además las paredes del hemiciclo y el mismo miércoles un acto de Podemos en una sala de la Cámara para respaldar a seis jóvenes de Zaragoza condenados por reventar en 2019 un mitin de Vox acabó en un boicot del partido de Santiago Abascal. Dos diputados del grupo de extrema derecha hicieron sonar los himnos de la Policía y la Guardia Civil cuando iba a intervenir la diputada de Bildu, Mertxe Aizpurua.

El grupo morado exigió a la presidenta del Congreso una sanción para Vox por «alterar el buen funcionamiento» del Congreso, y desde la bancada de Abascal respondieron que hicieron «lo que tenían que hacer» porque el acto era «un aquelarre contra la Policía y la Guardia Civil». Uno de los diputados de Vox que participó en la operación, Manuel Mariscal, se presentó ayer en el Congreso con un adoquín de los que les lanzaron en un mitin en el distrito de Vallecas en la campaña de las elecciones madrileñas del 4 de mayo.

Sánchez acusa a Casado de perder «el respeto y la educación» en el Congreso

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió este jueves a la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, y aseguró que fue el líder del PP, Pablo Casado, quien perdió «el respeto y la educación» en la última sesión de control al Ejecutivo.

«Fue muy triste el día de ayer. Vi una pérdida absoluta del respeto y la educación. Y cuando se pierde el respeto y la educación, en política como en la vida, se pierde todo», señaló Sánchez en una rueda de prensa posterior al Consejo Europeo en Bruselas celebrado este miércoles.