Esperanza Casteleiro toma posesión de su cargo como nueva directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). / EFE

 

Robles escenifica el «relevo continuista» en el CNI para aplacar la crisis interna por Pegasus

Casteleiro promete máxima transparencia y mejorar la seguridad tecnológica en su toma de posesión, a la que acudió Esteban

Mateo Balín
MATEO BALÍN Madrid

El objetivo es claro. Rebajar el tremendo enfado que ha cundido en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) por el desenlace de la grave crisis del espionaje a través del programa Pegasus, que le costó la dirección a Paz Esteban. No ya por las dudas que ha podido generar la conducta de los agentes españoles en el mundo de la inteligencia, que también, sino por la imagen de debilidad que ha transmitido la institución en estas tres últimas semanas.

«Una pérdida de confianza con efectos inimaginables en las relaciones con nuestros aliados», comentaba este jueves un interlocutor del centro en la toma de posesión de su nueva jefa, Esperanza Casteleiro, celebrada en el Ministerio de Defensa.

Con este complejo escenario, y a escaso mes y medio de recibir a 30 jefes de Estado y de Gobierno en la cumbre de la OTAN de Madrid, el objetivo prioritario de Margarita Robles este jueves era apaciguar los ánimos internos en el CNI y transmitir tranquilidad. «Es un relevo continuista pensando en España y poniendo el Estado de derecho y la Constitución como marco de actuación. Nada va a cambiar», aseguró.

LA CLAVE:

  • Mensaje interno. El acto pretendió rebajar el malestar en el CNI por la pérdida de confianza en la institución

  • Gesto de normalidad. «El pasado es el pasado, lo importante es la nueva directora», dijo Esteban para zanjar la crisis

Fue un mensaje a los 3.000 hombres y mujeres de la plantilla de los servicios secretos, a los que Robles les dedicó honrosas palabras tras asistir «estupefactos» al desenlace de una crisis que ha castigado sobremanera la credibilidad del centro. Para ello, la toma de posesión de Casteleiro estuvo medida al detalle. Estaban la cúpula militar al completo -a excepción del JEMAD Teodoro López Calderón, de viaje en París- y los principales responsables de la estructura operativa del CNI (mayoría de hombres). Y delante de ellos, en primera fila, Esteban. Rictus serio en casi todo el acto hasta que llegó la foto de familia.

Sin embargo, la presencia de la dimitida respondió a dos cuestiones, según explicó un portavoz de Defensa: desmentir que se hubiera opuesto el pasado viernes a su salida y dar normalidad al relevo. Además, mostró su compromiso personal para cerrar cuanto antes la vía de agua abierta por Pegasus. «El pasado es el pasado, lo importante es la nueva directora», zanjó Esteban antes de abandonar el ministerio rodeada de una cohorte de escoltas. Fue probablemente su última imagen pública antes de pasar a un segundo plano y regresar al centro como analista.

La propia Casteleiro, en su discurso de bienvenida, quiso agradecer el trabajo de Esteban en estos dos años y algunos meses al frente de La Casa. «Paz, compañera de tantos años y tantos caminos, gracias por tu esfuerzo y tu dedicación», le dedicó.

«Un fin superior»

La nueva secretaria de Estado y directora del CNI, que antes de recalar en Defensa estuvo 35 años en el centro, primero como agente de campo -con destinos como Cuba o Panamá- y a partir de 2004 asumiendo la dirección de unidades, mandó varios mensajes a sus espías.

«Estamos al servicio de un fin superior, al servicio de los ciudadanos y de España», dijo tras exaltar la vocación de los agentes y su lealtad a la seguridad del Estado. «Se requieren ahora nuevas orientaciones, máxima transparencia y alta capacitación tecnológica para asegurar las comunicaciones del conjunto de la sociedad», expuso Casteleiro en un adelanto de su línea de trabajo a partir de hoy.

Esta madrileña de 66 años, madre de tres hijos y cuyo padre fue coronel del Ejército del Aire, afronta el reto «con enorme ilusión, lealtad y sin aspiraciones». Una tarea, dirigir el CNI, que dice «conocer bien y entender los matices». «Vuelvo a mi casa. Si volviera a nacer no dudaría en repetir itinerario», afirmó a los presentes con emoción contenida.

Este relevo en la estructura de Defensa se produce solo dos días después de que el Gobierno destituyera a Esteban al frente del CNI. Lo hizo tras reconocer las errores de seguridad y las presiones de los independentistas catalanes por el espionaje de los servicios secretos con Pegasus -18 dirigentes políticos, entre ellos el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès- y el anuncio de la Moncloa de la brecha en la seguridad de los teléfonos móviles del presidente del Gobierno y de los ministros de Interior y Defensa, que ya investiga un juzgado de la Audiencia Nacional.

En el mismo acto de este jueves también tomaron posesión la nueva secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, y la subsecretaria del departamento, Adoración Mateos, nuevas números dos y tres de Robles. Ambas suben un puesto tras la salida de Casteleiro.

«Se han caracterizado desde hace muchos años por su vocación de servicio a España. Con humildad, discreción, entrega y responsabilidad en un mundo en el que prima el individualismo», explicó la ministra de Defensa, que cerró su intervención con pasión. «Esos que atacan a España que sepan que se van a encontrar un valladar en las Fuerzas Armadas y el CNI», avisó.