Academia de la Policía Nacional en Avila. / R. Hernández

Ya no será necesario escribir correctamente para ser policía

Interior suprime la ortografía como prueba de selección excluyente dentro de las «mejoras» en su proceso de acceso al cuerpo

R. C. Madrid

La Dirección General de la Policía ha actualizado las normas que regulan las bases de las convocatorias de ingreso al cuerpo y entre ellas esta la eliminación de la ortografía como prueba de selección excluyente. Esta parte del examen a que son sometidos los aspirantes había sido muy criticada por los sindicatos policiales, que denunciaron «anomalías» en la misma.

De esta manera, los futuros candidatos ya no tendrán que someterse a una prueba específica para evaluar sus conocimientos del correcto uso de la lengua española, tanto a nivel ortográficos como de puntuación. Sin embargo, las nueva normativa especifica que, pese excluir este tipo de prueba, el tribuna podrá evaluar esta materia dentro de la prueba de conocimientos. De manera que las faltas ortográficas podrían complicar de alguna manera el resultado final de la prueba.

En todo caso, la polémica sobre las pruebas de ortografía para entrar en la Policía vienen de lejos. No solo han afectado a los examinados, sino también a los examinadores. Y es que tras los exámenes de 2015, la cascada de faltas cometidas por el propio tribunal de la División de Formación y Perfeccionamiento de la institución, las críticas de los aspirantes y de varios especialistas de la lengua hizo que el propio Ministerio del Interior tuviese que anular parte de este examen para tratar de evitar una avalancha de impugnaciones, que amenazaban con bloquear el concurso público.

Todo ocurrió el 30 de mayo de 2015. Miles de aspirantes a conseguir una de las 259 plazas convocadas para la escala básica de la Policía se enfrentaron a una de las pruebas más temidas de la oposición, junto a las pruebas físicas y psicotécnicas: el test de conocimientos en el que -además de preguntas jurídicas, sociales o técnicas- había un examen de ortografía. Los aspirantes tenían 25 minutos para identificar las faltas de ortografía de cien frases diferentes.

Esta prueba tradicionalmente se considera la revancha de los aspirantes 'empollones' frente a los 'atletas' y servía para nivelar el baremo entre ambos 'bandos'. Pero en esa ocasión saltó la sorpresa. Muchos de los licenciados superiores, entre los que había algún filólogo, 'pincharon' incomprensiblemente en la ortografía. Y todos, aparentemente, por exceso y no por defecto. Esto es, vieron más errores de los que en teoría había.

Pero en solo teoría. Cuando la Policía publicó la plantilla de corrección aplicada se desveló el misterio. El tribunal en su prueba había incluido, sin darse siquiera cuenta, numerosas faltas de ortografía, que no computaban a la hora de corregir el examen. Es más, que descontaban puntos. De las risas los opositores pasaron de inmediato al enfado y a organizarse para impugnar la prueba. El asunto llegó a dos de los entonces sindicatos mayores del cuerpo, el SUP y la UFP, que denunciaron el caso ante la División de Formación.

Errores de todo tipo

La puntilla al Ministerio del Interior se la dio Desafío Ñ, un colectivo de especialistas y filólogos que defienden el buen uso del castellano y que hizo un exhaustivo informe sobre el examen. El estudio, basado en las normas publicadas por la RAE, desveló que la plantilla de corrección que usó la Policía contenía hasta 37 faltas de ortografía.

Según Desafío Ñ, los errores eran de todo tipo. Mal uso de los dos puntos, excesivo uso de comas entre el sujeto y el predicado, descoordinación sintáctica entre oraciones, acentos en términos que nos los llevan, falta de concordancia temporal, palabras ya integradas por la RAE en el castellano y que la policía aún no reconoce, confusión sobre el significado de vocablos y, sobre todo, el abuso despiadado del uso de las mayúsculas para nombres que no son oficiales como «Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado». Faltas por doquier, y eso que Desafío Ñ dijo haber sido benévolo en su informe, en el que no computó como errores «aspectos del examen que consideramos que puede ser interpretables».

Ante la contundencia del informe, al Ministerio del Interior no le quedó otra que rectificar. Así comunicó oficialmente a los sindicatos policiales que había anulado por sus propias faltas doce de las preguntas del test de ortografía y tres más de la prueba de conocimiento.

Otro ejemplo de la polémica ortográfica en las pruebas de acceso al Cuerpo Nacional de Policía ocurrió en 2017. En esa convocatoria Interior anuló también la prueba de ortografía dada su complejidad. Esta consistía en identificar durante ocho minutos qué palabras de un listado de cien estaban bien escritas. Según denunció el SUP en aquel momento, la selección de palabras del examen incluía términos que «jamás se utilizan en la labor policial y son de uso reservado a eruditos».