Juan Carlos I y Felipe VI, en una imagen de archivo.

Juan Carlos I confirma la ruptura con el Rey

El rey emérito explica en un libro a punto de publicarse en Francia cómo fue su marcha a Abu Dabi y su deseo de regresar a España

BEATRIZ JUEZ París

Juan Carlos I tiene morriña de España. Apartado de la Familia Real y residiendo en Abu Dabi desde agosto de 2020 por voluntad propia, estaría dispuesto a coger el primer avión para regresar. Pero, al mismo tiempo, reconoce que la relación con su hijo está rota y lamenta que Felipe VI ni le llamó cuando cumplió 83 años el pasado 5 de enero.

Al menos eso es lo que le ha confesado a su biógrafa, la historiadora francesa Laurence Debray, autora del libro 'Mon roi déchu' ('Mi rey caído', editorial Stock), que saldrá a la venta en Francia el próximo 6 de octubre. «Algunos están muy contentos de que me marchara», aseguró don Juan Carlos a la escritora durante una entrevista realizada la primavera pasada en su residencia en Abu Dabi, según adelanta 'Paris Match' en su último número.

Juan Carlos I explicó a Debray que en un primer momento pensó en trasladarse a Portugal, pero que eso supondría estar demasiado cerca de España. «Me enfrentaba a muchas presiones», confesó el antiguo rey. ¿Por qué al final se decantó por Abu Dabi? Porque «tengo buenos amigos» y «no molesto a la Corona».

El rey emérito se instaló en el emirato en agosto de 2020, seis años después de abdicar a favor de su hijo, Felipe VI. Ignora si algún día podrá volver a España pero, según su versión, se pasa los días evocando la hipótesis de un regreso. «Solo tengo que coger el avión», explicó don Juan Carlos a Debray, hija del escritor y filósofo Régis Debray, y autora ya de una biografía y un documental en la televisión francesa sobre el rey emérito.

Portada de la revista 'Paris Match'.

Debray cuenta que el padre de Felipe VI ha abandonado los trajes de chaqueta y ahora viste «como un jubilado estadounidense», con zapatillas de deporte, pantalones vaqueros y una camiseta. Con problemas de salud, vive en una lujosa residencia en una isla artificial de Abu Dabi, en compañía de cuatro guardaespaldas y una pareja de filipinos que se ocupa de limpiar la casa y cocinar. Confiesa que lo que más echa de menos de España es «la comida» y se consuela con el jamón serrano que un amigo le envía al emirato.

En Abu Dabi sigue con atención la actualidad española a través de la Prensa. Habla por teléfono con algunos amigos fieles y con su esposa, la reina Sofía, que vive en España. Y a través de internet sigue la misa del Palacio de la Zarzuela.

Las visitas de las infantas

'Paris Match' explica que las infantas Elena y Cristina le han ido a visitar tres o cuatro veces, pero que los lazos con Felipe VI están rotos. Hasta el punto de que su hijo no le llamó por teléfono cuando cumplió 83 años. «Felipe VI se esfuerza en reparar la herencia de Juan Carlos haciendo de la Corona una institución inatacable y regulada. Un parricidio en nombre de los intereses del trono», escribe la biógrafa, que considera que «Juan Carlos es un rey caído, pero es, ante todo, un padre repudiado». «Quizá su mayor fracaso resida ahí, en esta negación. Héroe político, del lado cara; antihéroe patriarcal, del lado cruz».

«Las instituciones que he dejado deberían bastar. Pero las instituciones se destruyen más fácilmente que se construyen», dijo Juan Carlos I, quien, pese a todo, guarda la esperanza de poder regresar algún día a España.