El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de Estados Unidos, Joe Biden. / afp

El Gobierno se felicita porque la defensa de la «integridad territorial» incluye Ceuta y Melilla

Las referencias al flanco sur y a la región del Sahel en el nuevo concepto estratégico de la OTAN eran dos de los objetivos de la delegación española

MATEO BALÍN | MIGUEL ÁNGEL ALFONSO Madrid

El documento estratégico aprobado en la cumbre de Madrid colma las expectativas previas que tenía el Gobierno. La inclusión de una referencia a las amenazas provenientes del flanco sur y la mención explícita a los desafíos en la región subsahariana del Sahel eran dos de los objetivos marcados en rojo por la delegación española desde hace meses, mientras los embajadores ante la OTAN debatían el borrador en la sede de Bruselas.

Pero el manual de actuación a diez años vista aprobado este miércoles por el Consejo de la Alianza incluye, además, «la defensa a la integridad territorial» de los aliados. Una mención que no es menor porque despeja cualquier duda que pudiera haber sobre la protección de Ceuta y Melilla en caso de una agresión externa. Una circunstancia, por otra parte, que estaba fuera de toda duda para los altos responsables de la OTAN.

Según comentaron fuentes de la Moncloa, el Concepto Estratégico de Madrid recoge «todas» las preocupaciones de España, empezando por su aspiración para que la Alianza incluyera la llamada «aproximación de 360 grados», esto es, el enfoque integral sobre los desafíos presentes y futuras más allá de flanco este. El tradicional marco de defensa de los aliados, con Rusia como la «más directa y significativa amenaza» actual.

En concreto, desde el Gobierno destacan que haya un punto específico del documento dedicado a las fenómenos provenientes del sur del espacio OTAN. «El conflicto, la fragilidad y la inestabilidad en África y Oriente Próximo afecta directamente a nuestra seguridad y a la seguridad de nuestros socios», reza el documento, que se centra en el norte de África y en el Sahel como las zonas propicias para el crecimiento y la proliferación de grupos armados y organizaciones terroristas. Un asunto que desestabiliza los territorios afectados y genera competidores por el suministro de materias primas, como está viendo ahora España con Argelia tras el cambio de política en el Sáhara Occidental.

La presión migratoria

El documento aprobado por los 30 países aliados recoge también el fenómeno de la «instrumentalizacion» de la inmigración como elemento de la «guerra híbrida». Un aspecto que fue defendido por el Gobierno para visibilizar la tensión que genera el tráfico migratorio en sus fronteras y la repercusión en la seguridad del espacio Schengen: la libertad de circulación en la Unión Europea.

Además, desde el Gobierno ven con especial satisfacción el compromiso de la Alianza por defender «cada centímetro de territorio aliado» en un intento por «preservar su soberanía e integridad territorial» para «prevalecer sobre cualquier agresor».

En este punto, España hizo especial hincapié en que el Concepto Estratégico de Madrid reconociera la protección de cada uno de los países miembros y no la integridad territorial aliada en su conjunto, dejando así claro que la delimitación la marca el orden constitucional de cada país.

Esto, para Moncloa, disipa cualquier duda sobre la defensa de Ceuta y Melilla por parte de la OTAN, aunque desde el Gobierno no tenían «la menor duda» de su cobertura legal ya antes de esta referencia. A su juicio, es «jurídicamente más preciso» hablar de la integridad territorial de cada uno de los aliados, lo que consideraron que no ha generado ningún debate en el Consejo.

Tanto la inclusión de la inmigración como la referencia indirecta a Melilla llega después de que al menos 23 subsaharianos fallecieron el viernes como consecuencia de la actuación de la Policía marroquí en Nador tras el intento de saltar la valla. Esta tragedia reabrió el debate sobre la extensión de la aplicación del artículo cinco de la OTAN en estos enclaves nacionales ubicados en otro territorio o continente.

En definitiva, el Ejecutivo -transmitieron este miércoles las citadas fuentes de la Moncloa- cierra «muy orgulloso» esta primera jornada de la cumbre, que se celebra en un momento «histórico» y cree que marca «un antes y un después» en la historia de la Alianza. Así aseguraron desde el entorno de Presidencia que lo reconocieron todos los aliados, quienes destacaron el papel de España como país organizador de esta cumbre «tan trascendente».