El rey emérito ha salido a entrenar con el 'Bribón', pero aún no ha podido competir. / FOTO: EFE | VÍDEO: EP

Paseo en el 'Bribón', partido de balonmano de su nieto y barbacoa

La organización cancela la segunda jornada de regatas y Juan Carlos asiste en Pontevedra a un partido de balonmano de su nieto Pablo Urdangarin

Xabier Garmendia
XABIER GARMENDIA Enviado especial a Sanxenxo

Alejado del revuelo político, el rey emérito continuó disfrutando este sábado de su estancia en Sanxenxo, «muy buena, ya la veis», según declaró ante los periodistas. Sin embargo, los planes de Juan Carlos I quedaron algo truncados. Si el viernes fueron las fuertes rachas las que desaconsejaron su participación en las regatas a bordo del 'Bribón', el sábado fue precisamente lo contrario, la falta de viento, lo que impidió su regreso a la competición tres años después. Tras horas de incertidumbre, la organización acabó cancelando las dos mangas previstas dadas las condiciones desfavorables.

En los días previos a su llegada a tierras gallegas se venía rumoreando con la posibilidad de que, pese a sus problemas de movilidad a los 84 años, el exjefe del Estado pudiera subirse a bordo del 'Bribón' para defender el título nacional que ostenta en la categoria 6mR. Y es que el propio protagonista había comunicado a su entorno las ganas que tenía de regresar a la competición, no sin reconocer que está algo «oxidado» tras años en el dique seco y con sus complicaciones en la cadera, que le llevan a apoyarse en su inseparable bastón.

Con esa intención llegó el viernes al Real Club Náutico de Sanxenxo. En cambio, sus compañeros de tripulación le aconsejaron reducir riesgos y no participar en la regata ante las fuertes rachas de viento que se estaban produciendo. De esta forma, siguió todo el desarrollo de la competición desde el 'Cristina', una lancha de apoyo al 'Bribón'. La embarcación se alzó con la victoria en las dos mangas celebradas durante la primera jornada de competición oficial.

Aplausos en Pontevedra

El sábado amaneció nublado y sin apenas viento en Sanxenxo, lo que dificultaba la práctica. La organización optó por aplazar la salida, prevista para las 13.00, y darse unas horas de margen para decidir si cancelaba definitivamente la jornada, como acabó ocurriendo por la tarde tras un amago de retomar la competición. En todo caso, el rey emérito sí salió a bordo del 'Bribón' para entrenar hasta que ocho horas después volvió a tocar tierra visiblemente contento.

Desde Sanxenxo se trasladó por la tarde a Pontevedra, donde asistió a un partido de balonmano de su nieto Pablo Urdangarin, jugador del Barcelona B, que se enfrentaba al Club Cisne Colegio Los Sauces local. El rey emérito fue recibido entre aplausos y vivas por parte del público, aunque también se pudo escuchar algún grito de «sinvergüenza». El hijo de la infanta Cristina le saludó en el momento en que abandonó el terreno de juego para sentarse en el banquillo. Por último, Juan Carlos I regresó a la casa de Pedro Campos, donde se aloja estos días, para participar en una barbacoa junto a los tripulantes del 'Bribón', con los que este domingo pretende competir en la última jornada de regatas antes de acudir a Zarzuela.