Tropas españolas en Malí. / R.C.

España redobla su esfuerzo en Malí para ganar influencia en el Sahel

El general Gracia dirige la misión europea desde el 1 de enero y se doblará el contingente hasta 550 efectivos

Mateo Balín
MATEO BALÍN Madrid

La región subsahariana del Sahel, zona de flujos migratorios, tráfico de armas y estupefacientes y presencia de grupos terroristas, está marcada en rojo en la estrategia de seguridad nacional. La cercanía de este vasto territorio que cruza 11 países africanos de oeste a este ha ganado protagonismo en los últimos años por los desafíos que representa para la frontera sur europea. En línea con la política exterior de los últimos gobiernos, el Ejecutivo de Pedro Sánchez también apuesta fuerte en el Sahel con una iniciativa diplomático-militar desde el pasado 1 de enero.

El Gobierno ha ofrecido a la UE un refuerzo sin precedentes de su despliegue militar en la misión comunitaria EUTM-Malí, con la aportación de unos 300 soldados más hasta alcanzar los 550, dos helicópteros y un avión de transporte. Además, la operación de ayuda al Ejército maliense la dirigirá durante el primer semestre de 2021 el general Fernando Gracia. En el plano diplomático, el incremento de fondos de desarrollo en países como Senegal o Mauritania, la presidencia española de la Alianza por el Sahel, una plataforma internacional de cooperación o el próximo nombramiento de un enviado especial para la región completan la estrategia.

Las tropas españolas están desplegadas en su gran mayoría en Koulikoro, al noreste de la capital Bamako. Allí es donde realizan las labores de formación de los militares locales que, una vez acabado su primer periodo de formación, son enviados al norte del país para enfrentarse a los grupos yihadistas. Un compendio de organizaciones que actúan en un espacio entre Malí, Argelia, Mauritania y Burkina Faso.

España es el máximo contribuyente de fuerzas, un 24%, pero a causa del plan de hibernación por la covid-19 ha reducido temporalmente a 180 militares. A partir de este mes se espera que de forma progresiva se aumenten hasta superar el medio millar.

La función de los españoles es entrenar a las fuerzas malienses y apoyar con aviones logísticos a Francia en su misión Barkhane contra el yihadismo. En el plano operativo se cambiará la forma de entrenar. De un adiestramiento estático se pasará a otro dinámico, donde equipos de formadores se moverán sobre el terreno con las unidades locales.

La experiencia de EUTM-Malí se extenderá a partir del segundo semestre de 2021 a la República Democrática Centroafricana, con una misión que se prolongará en principio durante un año aunque no se descarta que se alargue.

Rusia y la piratería

Además de aumentar su presencia en África, España mandará aviones por primera vez a Rumanía dentro de la misión de vigilancia aérea de la OTAN. Los cazabombarderos sobrevolarán el mar Negro, una de las zonas más calientes en la tensa relación entre la OTAN y Rusia desde la anexión de Crimea en 2014. Un destacamento formado por seis Eurofighter y 130 efectivos se desplegará en febrero y marzo próximo.

De forma paralela, se mantiene activa la misión de Policía Aérea del Báltico, que defiende las fronteras de la Alianza en Estonia, Lituania y Letonia. La idea es que los militares españoles operen cuatro meses a lo largo del año. También en Letonia, permanecen unos 350 miembros del Ejército de Tierra dentro de otra misión de vigilancia de la frontera terrestre con Rusia.

En el caso de la Armada, seguirá presente en la operación Atalanta de la UE que lucha contra la piratería en el Índico. La misión cumple 12 años y en la actualidad hay unos 300 militares desplegados. En 2021 se espera iniciar nuevas tareas de seguimiento de otras actividades delictivas como el tráfico de armas, carbón y drogas. Asimismo, se proyecta ampliar su radio de acción al golfo de Omán y al sur del mar Rojo. La tarea pendiente sigue siendo el establecimiento de un marco legal común cuando se detiene a los piratas.

La experiencia de esta operación se ha llevado al golfo de Guinea. España actúa de forma autónoma para prevenir la piratería contra barcos de pesca y de transporte energético, y realizan acciones diplomáticas en puertos africanos. El buque de acción marítima Tornado, con 65 integrantes, está en la zona en colaboración con la Marina de Senegal.

Revaluar la presencia en Irak y Afganistán

La presencia en Irak se redujo en 2020 a causa de la situación de inestabilidad por los ataques de Irán, la menor presencia del Daesh y el repliegue de tropas estadounidenses. El Ejército ha pasado de 550 efectivos a los 150 actuales y han abandonado su principal base en favor de las autoridades iraquíes. El objetivo es continuar a la espera de conocer los planes de la administración de Biden. Lo mismo ocurre en Afganistán, donde está desplegado un contingente de 30 militares. Las misiones de Líbano, con 600 militares al amparo de la ONU, y en Turquía, con 149 efectivos operando una batería antimisiles, se mantendrán este 2021.