El "no" al decreto del alquiler activa la alarma sobre relación PSOE-Podemos

22/01/2019

El único de los ochos reales decretos leyes que ha tumbado este martes el Congreso, acerca de la regulación del alquiler de vivienda, ha activado las alarmas sobre la relación entre el PSOE y Unidos Podemos, y de paso, sobre la fortaleza de la alianza de las fuerzas políticas de izquierda.

La ajustada mayoría que sostiene al Gobierno de Pedro Sánchez ha dado en el pleno extraordinario de este martes una muestra de buena salud, y al mismo tiempo -y ésta es la paradoja-, un indicio de preocupación.

Porque a la vez que se han convalidado siete decretos leyes, algunos de ellos esenciales en el modelo económico que esgrime el Ejecutivo para revertir la época del PP y favorecer el cambio de ciclo, se ha tumbado uno también crucial en la agenda legislativa de Sánchez.

Tras las votaciones de este martes en el Congreso, se tramitarán como proyectos de ley, y por tanto, con la posibilidad de modificaciones a través de enmiendas, aspectos tan relevantes para el Gobierno como la revalorización de las pensiones, la exención de IRPF en los permisos de paternidad y maternidad o la subida salarial de los funcionarios y de los empleados públicos. En todos estos casos han cuajado amplias mayorías.

Pero ha bastado ese "no" al decreto del alquiler para que se enciendan las alarmas en los despachos de las direcciones del PSOE y de Unidos Podemos.

Primero porque el rechazo, el único de la sesión y el primero desde que Sánchez arribó a La Moncloa, se ha producido en la votación de una batería de medidas destinadas a regular el alquiler de la vivienda, asunto de envergadura social por el aumento de los precios, desmedido según qué situaciones y en ciudades como Madrid y Barcelona.

Unidos Podemos, a través de su portavoz, Irene Montero, dejó claro a primera hora de la mañana, antes incluso de que el ministro del ramo, José Luis Ábalos, subiera a la tribuna para defender el decreto, que no lo apoyaría; es más: rechazaba incluso tramitarlo para que continuara la negociación.

Su oposición se unía así a las de Ciudadanos, PP o ERC y ensanchaba la horquilla de los "noes" hasta condenar el proyecto a la derogación. Es el cuarto real decreto-ley que se rechaza desde 1979.

La noticia sentó mal al Gobierno, cuyas fuentes lamentaron la negativa de Unidos Podemos por la "mala imagen" que transmitía el arco parlamentario de la izquierda en un contexto más que sensible por el cambio de gobierno en Andalucía; el eco de la pinza PP-Cs-Vox que ha desalojado a Susana Díaz aún resuena.

Una de las fuentes del Gobierno no dudaba en expresar su malestar por comprobar que cualquier negociación puede de repente frustrarse. "Por un pelo de gamba", ilustraba.

Ahora al Ejecutivo le toca buscar una alternativa con la que poder templar la evolución del alquiler, sobre todo la escalada de sus precios, justamente uno de los aspectos que por omisión ha llevado a Podemos a rechazar el decreto. Otro punto de desacuerdo ha sido el de la potestad de los ayuntamientos para influir en tales precios.

Las negociaciones entre PSOE y Podemos continuarán en cualquier caso, tal y como ha destacado la portavoz socialista, Adriana Lastra, para quien una de las opciones que no conviene descartar es precisamente la presentación de un nuevo real decreto, se entiende que esta vez con acuerdo con el partido de Pablo Iglesias.

Ahora bien, en los pasillos del Congreso, Lastra ha lanzado una advertencia: "Me gustaría que Podemos fuera consciente de que un real decreto no sale solo con votos del PSOE y de Unidos Podemos, que necesita que lo convaliden otras fuerzas y hay que hablar".

Acto seguido ha reconocido que el Ejecutivo sabía que "no iba a ser fácil gobernar así".

El portavoz de ERC, Joan Tardà, lo ha recordado, por si quedaban dudas, y así, ha advertido al PSOE de que no dé por hecho el voto de los partidos de izquierdas representados en el Congreso.

Con todo, tanto en el Gobierno como en Podemos han recalcado que estas desavenencias sobre el alquiler no tienen por qué interferir en las conversaciones sobre el proyecto presupuestario.

Montero así lo ha expresado en la misma comparecencia ante la prensa en la que anunciaba que Podemos rechazaba el decreto.

Y la vicepresidenta, Carmen Calvo, en una entrevista con Efe, ha asegurado que las cuentas del próximo ejercicio no están ni mucho menos perdidas.

Será la prueba del algodón para las fuerzas políticas de izquierdas, que desde las elecciones andaluzas miran de reojo las posibles coincidencias entre PP y Ciudadanos.

Pero tampoco estos partidos van a piñón fijo. Fuentes de la dirección parlamentaria del PP han criticado a Ciudadanos por haber cambiado a última hora su voto en el decreto de las pensiones.

"Iban a votar 'sí', pero tras escuchar al portavoz del PP en el debate han pasado a la abstención; así son", han afirmado dichas fuentes.