Los tres acusados de los atentados en Cataluña, durante el juicio en la Audiencia Nacional. / EFE

Los terroristas del 17-A: «Nos preparamos para mataros con vuestro dinero»

Dos de los tres acusados se desvinculan de la célula y Houli muestra su «arrepentimiento»

CRISTIAN REINO Barcelona

Tres años y tres meses después del atentado islamista más grave sufrido nunca en Cataluña, esta mañana ha arrancado en la Audiencia Nacional (Madrid) el juicio por los brutales atentados terroristas del 17 de agosto en Barcelona y Cambrils, en los que fueron asesinadas 16 personas. Se sientan en el banquillo solo tres presuntos miembros de la célula. Todos los demás murieron en la explosión de la casa donde preparaban los explosivos o abatidos por los Mossos en varias operaciones policiales posteriores a los atentados. El inspector de la Policía catalana que dirigió la investigación tras los atentados ha dado esta mañana por erradicada la célula, descartando una de las teorías de la conspiración que se ha alimentado desde sectores del independentismo, que aseguran entre otras cuestiones que el líder de la célula, el imam de Ripoll Abdelbaki Es Satty está vivo y está protegido por el CNI. Es Satty murió en la explosión de Alcanar (Tarragona).

El juicio ha empezado con la declaración de los tres acusados. Dos de ellos, Driss Oukabir, hermano de uno de los terroristas fallecido y Said Ben Iazza, acusado de colaboración con la célula, se han desvinculado del comando terrorista. Mohamed Houli Chmelal, el único superviviente de la explosión del chalé de Alcanar, se ha arrepentido. « Mi arrepentimiento se basa en que todas las veces que me han llamado para declarar he declarado, incluso he declarado voluntariamente», ha afirmado. Su abogada le ha preguntado si era un sentimiento «sincero». «Obviamente», ha rematado.

Todos ellos han seguido la misma estrategia de defensa: solo han respondido a sus abogados y no han contestado a los fiscales a las acusaciones populares. El juicio se ha iniciado con una prueba aportada por la Fiscalía. Unas imágenes captadas por Houli en la casa de Alcanar donde los terroristas preparaban los explosivos y se mofaban de las personas que iban a morir. «Que vean cómo van a sufrir. Os vais a arrepentir de haber nacido, Sobre todo vosotros Mossos d'Esquadra», señala uno de los terroristas, Mohamed Hichamy, que junto a otros cuatro terroristas fue abatido en Cambrils tras matar a una mujer. «Esto va dirigido a los enemigos de Dios, esperad que aquí os esperaremos», señala en las imágenes, mientras manipulan el material que habían adquirido para fabricar explosivos.

Su objetivo, según ha declarado el inspector de los Mossos d'Esquadra que dirigió la investigación durante el primer año tras los atentados, era cometer varios atentados, en el Camp Nou, en la Sagrada Familia y en la Torre Eiffel. En el estadio azulgrana, la fecha elegida era el 20 de agosto, en un Barcelona-Betis. Para ello habían alquilado tres furgonetas que querían hacer explotar cargadas de explosivos y bombonas de butano. También preparaban chalecos con explosivos y granadas. No había plan B, según ha señalado el inspector de los Mossos.

Sin embargo, los terroristas que no estaban en la casa de Alcanar el día de la explosión, que se produjo el día anterior al 17 de agosto, decidieron improvisar dos atentados, uno en la Rambla, atropellando a la gente con una furgoneta, y otro en Cambrils, con un coche. Los terroristas compraron parte del material explosivo en Sant Feliu de Guíxols y en Tortosa. Financiaron las compras con la venta de joyas y la venta de vehículos.

Petición de penas

Dos de los tres acusados se enfrentan a penas de 36 a 41 años de prisión por pertenencia a banda terrorista, tenencia y fabricación de explosivos y estragos en grado de tentativa. Las acusaciones populares solicitan, en cambio, 15 prisiones permanentes revisables para dos de ellos. Driss Oukabir está acusado por colaboración con banda armada y la Fiscalía pide ocho años de prisión. «No iba a la mezquita. Mi vida era la de aquí, salir de fiesta, era consumidor de droga, cocaína, hachís, ir con chicas de compañía», ha confesado.

En la furgoneta que causó la tragedia en la Rambla de Barcelona se encontró el documento que acreditaba que la había alquilado él. «Dejé los papeles para una mudanza», ha dicho. Said Ben Iazza, por su parte, que se enfrenta a 36 años de cárcel, ha apuntado que conocía a los miembros de la célula yihadista porque eran «clientes» de su tienda, pero que en ningún momento le comentaron sus intenciones de atentar en Barcelona. Asimismo, ha negado haber tenido algún contacto con el imán Abdelbaki Es Satty ni con Alcanar. Preguntado por qué prestó a Younes Abouyaqoub (terrorista que condujo Rambla abajo) una furgoneta que era propiedad de su tío, ha explicado que le comentaron que querían «transportar productos de limpieza».