Abascal, un líder con pistola y fan de Le Pen

03/12/2018

El líder del partido de extrema derecha irrumpe en el panorama político con un ideario más que camaleónico y con un eslogan que lo sintetiza de manera inequívoca: España para los españoles.

Pese al inevitable anonimato al que se presentaba su nueva formación en 2014, Santiago Abascal (Bilbao, 1976) ha irrumpido en el espectro de la política española de una manera efervescente, condimentando todos los ingredientes propios que caracterizan a la extrema derecha. De las catacumbas de la vieja España de posguerra resurgen valores e ideas que entroncan con otras corrientes de ultraderecha europea que han empezado a aflorar, una década después de la crisis económica y con el afloramiento de la inmigración en el Viejo Continente.

Hastiado del Partido Popular, Abascal probó fortuna con un nuevo partido que ha ganado su primera batalla en un frente abonado históricamente a la izquierda como es Andalucía. Su abuelo, alcalde franquista en Amurrio (Álava), y su padre, líder de Alianza Popular en Euskadi. Abascal, que se apuntó al PP al cumplir 18 años, fue concejal en Llodio (Álava), llegándose a ser amenazado y agredido el día que recogió su acta.

Tenía 23 años y sobrevivió en una atmósfera de hostilidad y de acoso que lo ha armado para cualquier contratiempo. Y no solo en sentido metafórico sino también literal, ya que en la actualidad convive con escoltas y porta consigo una Smith and Wesson, un revolver que cuenta con la garantía de la empresa más importante de armas cortas del planeta.

Son muchos los mensajes políticos que destilan su propia personalidad: «España para los españoles». Un eslogan burdo y demoledor, tomando reminiscencias a líderes como Donald Trump o la propia Marine Le Pen, quien incluso le felicitó este domingo por sus resultados en los comicios andaluces.

De hecho, el propio Abascal ha frecuentado los mítines de Le Pen y sostiene que Marine es el espejo en que debe mirarse la nueva política. Los resultados a nivel nacional son aún testimoniales, pero tras los últimos desajustes ofrecidos por los sondeos, ha sido evidente que el crecimiento de Vox se llevó a cabo especialmente durante la campaña en Andalucía y en los meses anteriores, con la irrupción del Sanchismo, la posible exhumación de los restos de Franco, la crisis del bipartidismo español, el aumento del flujo migratorio y la crisis catalana.

En cierta medida, el «oportunismo» de Abascal ha sabido aglutinar a los votantes próximos a la extrema derecha en un momento político de gran agitación en el país.