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Menores en el coche P.F.
La DGT avisa de cómo deben viajar los menores en transporte público

La DGT avisa de cómo deben viajar los menores en transporte público

Los expertos aconsejan alargar el tiempo que el niño viaja en sentido contrario a la marcha para una mayor seguridad

Canal Motor

Miércoles, 8 de febrero 2023, 12:29

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La normativa establece que los niños en coche deben viajar en una silla infantil (SRI) adecuada a su peso y talla hasta que tengan una estatura superior a 1,35 metros. Aunque se aconseja que la sigan utilizando hasta que alcancen 1,50 m. Y un dato importante: los bebés, hasta que no cumplen 15 meses o pesan más de 9 kilos, deben utilizar una silla instalada en sentido contraria a la marcha, para proteger su frágil cuello en caso de colisión.

Además, los expertos y la DGT insisten y aconsejan alargar el tiempo que el niño viaja en sentido contrario a la marcha para una mayor seguridad (hasta los 4 años).

Pero, ¿Qué ocurre cuando viajamos con menores en transporte público? Si lo hacemos en autobús, el Reglamento General de Circulación indica que en los autobuses (vehículos destinados al transporte de pasajeros de más de 9 plazas), los menores de 3 o más años tienen que usar sistemas de retención homologados y adaptados a su talla y peso.

Cuando no se dispongan de estos sistemas utilizarán los cinturones de seguridad (normalmente de 2 puntos de anclaje) de los asientos de estos vehículos.

Por otro lado, los niños que no alcancen los 135 centímetros de altura están exentos de usar un SRI en los taxis o vehículos con licencia VTC, siempre que se trate de trayectos urbanos y ocupen asientos traseros. Es cierto que la mayoría de estos servicios ponen a disposición de sus clientes un SRI acorde a las necesidades del menor. Por eso, es aconsejable comunicar que llevamos un niño cuando solicitamos sus servicios.

Ni añadidos ni usadas

Asimismo, hay que tener en cuenta que a un SRI no se le puede añadir ni quitar ninguna pieza. Usar un accesorio no homologado puede causar que la compañía de seguros no se haga cargo de los gastos (indemnizaciones) en caso de accidente.

El préstamo o la compra de sistemas de retención infantil de segunda mano trae de cabeza a los expertos. En persona o por Internet, esta práctica no ha dejado de crecer en los últimos años y, desgraciadamente, se realiza sin control oficial, sin asesoramiento profesional y sin garantía sobre el producto. Así, se compran productos sin instrucciones, deteriorados, con falta de piezas e incluso con problemas higiénico-sanitarios.

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