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Inicio de la ruta

Viajar con la Honda NT1100 de Madrid a Oporto

No cabe la menor duda que viajar en moto es uno de los placeres más esperados por la familia motociclista. Por este motivo relatamos un gran viaje que hemos realizado de Madrid a la ciudad portuguesa de Oporto

JOSÉ MANUEL ALONSO Oporto

Como denominó desde el principio esta excursión motera Honda «NT 1100 Iberia Touring Experience» esta ruta la realizámos periodistas españoles desde Madrid mientras que el colectivo portugués hacía el viaje de vuelta con las mismas motocicletas. Todas ellas iban equipadas con maletas laterales, baúl trasero e intercomunicadores en los cascos vía Bluetooth. La ruta la pasó la marca en formato Google Maps, con lo que se podía visualizar en la pantalla de la motocicleta en todo momento, además de poder aprovechar todos los servicios que ofrece el sistema Android Auto y Apple CarPlay: llamadas, mensajes, etc.

Corta parada en Ávila

La NT 1100 tiene la misma mecánica de la África Twin para convertirse en una auténtica viajera, ya que dispone de todo lo necesario para realizar largos recorridos con la mayor comodidad. Destaca la buena protección y aerodinámica tanto para el conductor como para el posible acompañante. Llama la atención la baja posición del asiento lo que permite una facilidad para adaptarse a casi cualquier estatura. Los 100 caballos de potencia que se extraen del propulsor de más de un litro de cilindrada permite unos recorridos largos y muy confortable y con los 20 litros que tiene de capacidad el depósito de combustible se pueden recorrer alrededor de 400 kilómetros sin tener que detenernos.

Espectaculares paisajes en todo momento

El recorrido comenzaba en Madrid y tras recorrer la sierra de Guadarrama, pasando por San Lorenzo del Escorial, llegámos a las murallas medievales de Ávila, patrimonio de la hispanidad y una de las ciudades más altas de España, 1.131 metros. Desde allí por la N-110 pasamos por el Barco de Ávila, hasta llegar a la puerta del Valle del Jerte, el puerto de Tornavacas. A partir de aquí los cerezos en flor nos acompañaron en este primer día de ruta hasta Jerte. Posteriormente nos esperaban las innumerables curvas de los 17 kilómetros del Puerto de Honduras. En el mirador, tras coronar, se puede observar el numeroso abedular que según dicen es el mejor conservado de toda Extremadura.

Puerto de Honduras parada motera por excelencia

Hervás es el siguiente punto de paso. Ciudad famosa por su judería y el museo de la moto antigua. Posteriormente pasamos por Bejar y tras unos 50 kilómetros y una hora de curvas llegamos a la espectacular La Alberca. Conjunto histórico artístico desde hace 80 años donde se encuentra el espectacular hotel Abadía de los Templarios donde dormimos la primera noche. Esta bella ciudad, prácticamente peatonal, es donde se unen las culturas cristiana, islámica y judaica. Es curiosa la tradición de esta bella ciudad. Aunque no lo vimos tienen la costumbre de tener un cerdo suelto por la ciudad, lo llaman «marrano de San Antón» y en junio se rifa y los beneficios se destinan a la cofradía de San Antón.

La Alberca, ciudad espectacular

El segundo día de ruta la dirección es Ciudad Rodrigo ya a las puertas de Portugal. La entrada en el país luso la hicimos por Vilar Formoso, puesto fronterizo tradicional desde 1.859 bordeando Almeida, pueblo donde se puede ver una pequeña parte de la imponente fortaleza que, con una forma de estrella de doce puntas, representa uno de los ejemplos europeos más espectaculares del siglo XVII. A continuación Almendra, una de las ciudades históricas más bellas de Portugal. Patrimonio monumental y famosa por la estrada nacional 222 que finaliza en ella después de más de 225 kilómetros, desde Vila Nova de Gaia, casi todo el tiempo bordeando la orilla del río Duero. En este recorrido es recomendable, por sus vistas de la unión del valle de Côa y el del Duero, parar en el Museo del Côa.

Unión del rio Côa y el Duero

Siguiendo por las innumerables curvas de la N 222 llegamos a Pinhao a orillas del Duero para posteriormente seguir la carretera con un nuevo paisaje. Este lleno de terrazas de viñas donde se extraen los mejores vinos del Alto Duero. Posteriormente la carretera nos lleva a Mesâo Frio, famoso por sus oportos y vinos tintos, rumbo a Amarante hasta llegar a Oporto final del destino.

Paisajes inolvidables

Conviene decir que la N 222 la creó un triunvirato de ingenieros como el famoso arquitecto de la Fórmula 1 Herman Tilke, por el especialista en la construcción de pistas extremas y algunas de las montañas rusas más alucinantes del mundo John Wardley; y por el físico cuántico Mark Hadley, director del departamento de Física de la Universidad de Warwick, una de las principales universidades del Reino Unido. Según ellos el trazado ideal debe de ser de una proporción de 10:1. Es decir, diez segundos de recta por cada segundo de giro. Y la N 222 tiene un ratio de 11:1, quedando así muy cerca de la perfección, pero en el mundo hay gente más retorcida como el californiano Big Sur que ostenta el récord provisional en 8,5:1.

Homenaje de los moteros en el monolito de la N 222

Tras este paréntesis el destino final en la bella ciudad portuguesa de Oporto donde desemboca el río Duero. Esta es realmente espectacular con innumerables bodegas al pie del río que permiten un buen avituallamiento después del largo viaje. La ruta directa no llega a 600 kilómetros aunque por las zonas que transitamos diariamente eran algo más de 400 y algo más de siete horas diarias de divertimento a lomos de la Honda Nt 1100.

Llegada a Oporto, fin del viaje