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¿Por qué siguen subiendo las gasolinas aunque baje el precio del petróleo?

J. BACORELLE Madrid

En los últimos días los conductores españoles han podido ver cómo el precio de los carburantes mantenía su tendencia alcista hasta situarse, en algunas gasolineras, por encima de los 1,8 euros el litro, e incluso llegando a superar en algunas de ellas la barrera psicológica de los 2 euros.

Después de unas primeras semanas de mucha incertidumbre por el mercado a causa del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, el Gobierno ha decidido subvencionar los combustibles. Pero curiosamente, aunque el precio del barril de Brent descienda, la tarifa de los carburantes en España sigue creciendo.

«¿Por qué sigue subiendo el precio de la gasolina si el petróleo está cayendo? Esta es una pregunta muy habitual entre los conductores españoles, pero la realidad es que se trata de dos mercados de cotización diferentes que no siempre están ligados», revela Manel Montero, director general de Grupo Moure.

A este fenómeno se le denomina 'efecto cohete' y 'efecto pluma', ya que la subida del precio del crudo acostumbra a provocar un incremento importante de la gasolina, mientras que un descenso del petróleo no.

Montero explica que el precio del petróleo depende de cinco factores: «las situaciones políticas de orden mundial, las cuotas de producción, las existencias, el comportamiento de los países productores y, por supuesto, la demanda». A su vez, el crudo cuenta con su propio índice de referencia internacional, el barril de Brent.

«Es aquí donde surge la principal diferencia, ya que el precio de los carburantes cuenta con su propio mercado, que ya no es internacional sino local, y, a pesar de estar relacionados, en muchas ocasiones no funcionan de forma simultánea. Básicamente por un efecto temporal, y porque los condicionantes que constituyen el precio del gasoleo y la gasolina ya no son los mismos que componen el precio del petróleo», detalla Montero

A la hora de hablar de gasóleos y gasolinas, hay que tener en cuenta no solo el valor de la materia prima (el crudo), sino también los costes de refinería, así como el tiempo que transcurre entre la compra inicial y la fase final de dicho proceso. Además, a todo esto, hay que añadir los márgenes de las distribuidoras y los impuestos especiales de los hidrocarburos y el Impuesto de Valor Añadido (IVA), que tienen un gran impacto en el precio de venta el público.

«Por lo tanto, la gran diferencia es que el precio del petróleo está fuertemente influenciado por la oferta y la demanda, mientras que el precio en las gasolineras está marcado por el precio de compra que hayamos conseguido al ir al distribuidor. En segundo lugar, además, encontramos la más evidente de las diferencias, y es que los coches no consumen crudo, sino gasóleos y gasolinas refinadas y distribuidas en los diferentes canales de distribución», concluye el experto.

Los impuestos que pagamos

Con todo, es necesario recordar que en realidad los consumidores españoles tan solo pagamos por el producto la mitad de lo que nos cuesta ya que, tal y como señala la Asociación española de Productos Petrolíferos (AOP), casi el 50 % son impuestos. En España, a falta de uno, hay cuatro tributos sobre los carburantes:

El primero de ellos es el IVA para los carburantes, que está situado en el 21 %. A esto hay que sumar los Impuestos Especiales sobre los Hidrocarburos, de titularidad estatal, especifican una cantidad fijada por cada litro. Los principales productos energéticos que se someten a gravamen por el Impuesto sobre Hidrocarburos incluyen a las Gasolinas, Querosenos, Gasóleos, Fuelóleos, Gases licuados de petróleo, Gas natural y finalmente Biocarburantes y biocombustibles, cuando se destinan a su utilización como carburante o combustible.

El Impuesto Especial sobre Hidrocarburos se aplica únicamente en Península e Islas Baleares. No resulta de aplicación en las Islas Canarias, Ceuta y Melilla.

Estos impuestos, sumados al IVA, suponen más de la mitad del precio que pagamos en las gasolineras a la hora de repostar. En el precio de venta al público de un litro de gasolina el 55 % son impuestos, el 15 % costes de distribución y márgenes y el 30 % costes de la materia prima.

En el gasóleo el caso es muy parecido, aunque la carga fiscal es algo menor, del 50 %. Sin embargo, los costes de distribución y márgenes son el 14% y sube al 36% la materia prima.