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Mercedes advierte de 2.000 millones en juego en caso de la expropiación rusa

JUAN ROIG VALOR Madrid

Los activos de Mercedes-Benz en Rusia suponen unos 2.000 millones de euros, el más importante de ellos una fábrica al norte de Moscú inaugurada en 2019 ante la presencia del presidente, Vladimir Putin.

La planta, ahora paralizada, es uno de los ejemplos de las compañías occidentales que han detenido su actividad industrial tras el estallido de la guerra con Ucrania. Otros fabricantes del automóvil que se sumaron a Mercedes fueron Stellantis, Volkswagen o Ford.

Esta semana, Andrei Turchak, el secretario del partido que gobierna el país, Rusia Unida, propuso nacionalizar las compañías que cesasen su actividad en protesta «a la operación especial en Ucrania».

El político sentenció que «no permitirían que el pueblo ruso fuera apuñalado en la espalda y tomarían duras medidas en retaliación, de acuerdo con las leyes de la guerra».

Un día después de estas declaraciones, Mercedes afirmó que «la decisión de expropiar era un riesgo real para el fabricante». Sus instalaciones en el país dan trabajo a 1.000 personas y producen el Clase E, con una capacidad de 20.000 vehículos anuales.

El mercado ruso supone un 2% de las ventas al año del fabricante alemán, en el que también tienen acuerdos con empresas subsidiarias.