Recuento de los votos del referéndum. / Efe

Los italianos apoyan en masa el recorte de parlamentarios

Las elecciones regionales acaban 3-3 entre la derecha y la izquierda, reforzando así la coalición que sostiene al Gobierno de Giuseppe Conte

DARÍO MENOR Roma

A partir de la próxima legislatura, que debería comenzar en 2023 si ninguna crisis política provoca la disolución anticipada de las Cámaras, Italia tendrá 345 parlamentarios menos, lo que supondrá un ahorro de hasta 100 millones de euros al año. Lo decidieron los votantes en el referéndum constitucional celebrado el domingo y ayer, y en el que casi el 70% aprobaron el recorte de una tercera parte de diputados y senadores.

En esta primera cita con las urnas desde que se desató la pandemia, la participación superó el 53%. El resultado de la consulta, promovida por el 'anticasta' Movimiento 5 Estrellas (M5E), se daba por descontado: brindaba a los ciudadanos una oportunidad para castigar a su clase política que no desaprovecharon.

Más interesados estaban los partidos por lo que ocurriera en las elecciones que se celebraron en siete regiones y que no confirmaron el crecimiento de la derecha que se esperaba. Acabaron en tablas, según las proyecciones de voto con el escrutinio todavía no completo: tres para la izquierda (Campania, Apulia y Toscana) y tres para la derecha (Véneto, Liguria y Las Marcas). También estaba en juego el Valle de Aosta, que cuenta con un sistema autónomo en el que el presidente viene elegido por los consejeros regionales en un segundo momento. El partido más votado en este pequeño territorio fue la Liga de Matteo Salvini.

El 3-3 en estos comicios tiene como consecuencia inmediata el refuerzo de la coalición entre el M5E y el Partido Democrático (PD, centroizquierda) que sostiene al Ejecutivo de Giuseppe Conte. «Las elecciones que debían ser las de la disgregación del Gobierno probablemente permitirán su supervivencia hasta el final de la legislatura», comentó Luciano Fontana, director del 'Corriere della Sera', en una intervención en el canal vídeo de este periódico milanés, el más importante del país.

Sin alternativas

Giovanni Orsina, profesor de Ciencia Política en la Universidad Luiss-Guido Carli de Roma, consideró, por su parte, que no existen «alternativas sencillas y deseables» a la actual coalición entre el M5E y el PD, y que en ambas fuerzas políticas prevalece el «deseo de sobrevivir», pues temen que en caso de que caiga el Ejecutivo y se convocaran comicios generales se produciría la victoria de la derecha que pronostican los sondeos.

La Liga, que se mantiene como primera fuerza a nivel nacional en intención de voto, esperaba arrebatar a la izquierda Apulia y Toscana, este último un histórico bastión 'rojo' del país y cuya conquista era el gran objetivo de la formación derechista. La coalición conservadora, formada por la Liga, Hermanos de Italia de Giorgia Meloni y Forza Italia de Silvio Berlusconi, sólo ha conseguido que cambie el color político de la región de Las Marcas. Renuevan además su poder dos hombres de peso para el centroderecha, como son Luca Zaia, una apisonadora en el Véneto con el 75% de los votos, y Giovanni Toti, que roza el 55% en Liguria.

Para el PD las regionales fueron mucho mejor de lo esperado. Arrasa en Campania, como se esperaba, evita la humillación que habría sido perder la Toscana y consigue también mantener la sureña Apulia. Nicola Zingaretti, secretario general del PD, aseguró estar «muy satisfecho». «De los datos emerge que si nos hubieran hecho más caso nuestros aliados, la alianza de Gobierno probablemente habría ganado en casi todas las regiones italianas. La unidad no es un problema ni un riesgo, sino una oportunidad», comentó. Sólo en Liguria el PD y el M5E presentaron un candidato único; en el resto de regiones fueron rivales.

Pese al «resultado histórico» del referéndum, según dijo Luigi di Maio, ministro de Asuntos Exteriores y uno de los pesos pesados del M5E, esta cita con las urnas confirma el mal momento del partido 'anticasta'. En dos años ha pasado de ser la formación más votada del país a que ninguno de sus candidatos tuviera la mínima opción de victoria en los comicios.