El socialdemócrata Olaf Scholz / Afp

El socialdemócrata Scholz encarrila su coalición con liberales y verdes

Los tres potenciales aliados se pronuncian a favor de abrir negociaciones formales para integrar el primer gobierno de la era «post-Merkel»

JOANA SERRA Corresponsal en Berlín

El socialdemócrata Olaf Scholz dio un paso más en dirección a suceder a la conservadora Angela Merkel en la Cancillería alemana, al lograr el pre-acuerdo de Verdes y Liberales para iniciar negoaciones y formar una alianza de Gobierno.

«Los tres partidos estamos de acuerdo en la necesidad de impulsar la renovación de Alemania y de afrontar la modernización industrial que precisa Alemania», afirmó Scholz, en una comparecencia ante los medios junto a los líderes verdes, Annalena Baerbock y Robert Habeck, así como el liberal Christian Lindner, y los dos co-presidentes del Partido Socialdemócrata (SPD), Saskia Esken y Norbert Walter-Borjans.

La imagen del conjunto era de cohesión total, renovación y de espíritu constructivo, según destacaron todos ellos en sus sucesivas intervenciones. Especialmente explícito fue Lindner, al afirmar que las rondas de sondeo previas, hasta este viernes, habían mostrado un «espíritu constructivo» y «un nuevo estilo», respetuoso con la confidencialidad. Con ello quiso marcar las distancias respecto a lo ocurrido en 2017, cuando su Partido Liberal (FDP) abandonó súbitamente la mesa de negociación. Se hundió con ello el propósito de Merkel de ponerse al frente de una inédita coalición, a escala federal, entre conservadores, liberales y verdes.

El SPD de Scholz fue la fuerza más votada en las elecciones generales del pasado 26 de septiembre, con un 25,7 %. Los conservadores, liderados por el candidato Armin Laschet, se hundieron en su récord a la baja en unos comicios nacionales, con un 24,1 %. Los Verdes, por contra, saltaron a su mejor resultado histórico, con un 14,8 %, mientras que los liberales quedaron en un 11,5 %.

La coalición «semáforo» –como se conoce en Alemania a una alianza entre SPD, ecologistas y liberales, partidos identificados con los colores rojo, verde y amarillo- era así la constelación más viable, aunque no se descartaba un tripartito equivalente, pero liderado por los conservadores de Laschet.

Pese a que matemáticamente es la fórmula más factible y también la preferida por los electores alemanes, según las encuestas de opinión, no se puede dar por hecho que acabe fructificando. El dirección del SPD dio ya su visto bueno al inicio de conversaciones horas después la comparecencia de Scholz. Los Verdes deberán hacerlo en un congreso de formato reducido este domingo y los liberales el lunes, aunque en una reunión interna.

Los puntos esenciales del preacuerdo van del objetivo de construir anualmente 400.000 viviendas –100.000 de las cuales, subvencionadas-, a la aceleración del adiós al carbón para 2030. Hay una clara apuesta por una transición energética ecológica, un compromiso de subir el salario mínimo interprofesional --que pasaría de los 9,6 a los 12 euros por hora-- y también de no subir impuestos ni implantar nuevas tasas. Esto último era una de las grandes promesas preelectorales de los liberales, cuyo líder, Lindner, aspira a convertirse en ministro de Finanzas. No consta, en cambio, la implantación de un límite general de velocidad en carreteras y autopistas, como vienen reclamando los verdes y también buena parte de la opinión pública.