jesús ferrero

Pacto Europeo sobre Migración: un nuevo comienzo

«Proponemos reglas que acelerarán los procedimientos en frontera, para que las personas no se queden estancadas durante mucho tiempo, junto con la mejora de la cooperación con terceros países para lograr retornos rápidos y la lucha contra los traficantes de personas. Seguimos protegiendo el derecho a solicitar asilo»

francisco fonseca
FRANCISCO FONSECA Director de la Representación de la Comisión Europea en España

Durante décadas nuestro continente ha sido el destino preferido de millones de personas. Gente que huía de las guerras, de condiciones de vida extremas, o que simplemente buscaba una vida mejor. Los flujos migratorios han existido, con mayor o menor intensidad a lo largo de los años, y seguirán existiendo. El atractivo de la Unión Europea como destino no debe sorprendernos: la UE no es solo una zona con prosperidad económica, sino también una referencia mundial en materia de libertad y de derechos humanos, donde cada persona puede ser quien quiera sin temor a la persecución o la discriminación. Además, los beneficios del estado de bienestar son marca de la casa europea. Sin embargo, a veces tendemos a olvidar que la migración es positiva para todos: a lo largo de la historia nuestras sociedades se han beneficiado de la llegada de personas de diferentes orígenes que han enriquecido nuestras culturas y han dado forma a lo que somos ahora. Y si no pensemos en que nuestro ADN es una muestra de mestizaje desde hace más de 30.000 años.

A pesar de todo esto, el fenómeno migratorio sigue provocando divisiones entre los distintos países, sobre todo después de la crisis de 2015, y sigue generando sentimientos encontrados y polarización en nuestras sociedades. Esto es prueba de que no podemos seguir haciendo las cosas como se venían haciendo antes. Las recientes e impactantes imágenes de la isla de Lesbos en Grecia, con miles de personas, incluso familias con niños, sin hogar, nos sirven de recordatorio de que tenemos que cambiar las cosas.

No hace falta recordar que este es un tema muy complejo, con muchos aspectos y diferentes percepciones nacionales que deben sopesarse juntos. Por supuesto y, en primer lugar, tenemos que garantizar la seguridad de las personas que buscan protección internacional, o aquéllas que quieren acceder, de manera reglada, a una vida mejor en nuestro territorio, pero debemos tener en cuenta también las preocupaciones de los países que temen que las presiones migratorias superen sus capacidades y que necesitan, por ello, la solidaridad de los demás.

Teniendo en cuenta todo esto, la Comisión Europea presentó el 23 de septiembre un nuevo Pacto Europeo sobre Migración y Asilo. Esta propuesta, una de las prioridades anunciadas por la Presidenta Von der Leyen en su investidura el año pasado, es el resultado de meses de trabajo y de discusiones con todos los gobiernos de la UE, los miembros del Parlamento Europeo y representantes de la sociedad civil, como organizaciones no gubernamentales, interlocutores sociales y empresas.

Lo que proponemos son reglas que acelerarán los procedimientos en frontera, para que las personas no se queden estancadas durante mucho tiempo, junto con la mejora de la cooperación con terceros países para lograr retornos rápidos, y establecer más vías legales y acciones firmes para luchar contra los traficantes de personas. Y, por supuesto, seguimos protegiendo el derecho a solicitar asilo.

¿Cómo vamos a hacerlo? Primero, estableciendo procedimientos más eficientes y rápidos en la frontera. Proponemos que cada persona que cruce las fronteras de la UE sin permiso o que haya sido desembarcada después de una operación de búsqueda y salvamento pase, en un plazo de cinco días, una evaluación rápida que incluya la identificación y un control sanitario y de seguridad. Después de este control, las autoridades competentes tendrán que evaluar, en un plazo de 12 semanas, las solicitudes de asilo o completar los procedimientos de retorno de las personas que no tengan derecho a permanecer en la UE.

Los beneficios de estos procedimientos rápidos son numerosos: las personas no se verán forzadas a esperar durante muchos meses en una situación de incertidumbre. Aquellas que necesiten protección internacional podrán comenzar su nueva vida rápidamente en nuestras sociedades, mientras que las personas que no tengan derecho a permanecer en la UE se verán menos tentadas de cruzar la frontera, ya que los plazos establecidos para regresar a sus países se reducirían también. Uno de los elementos más importantes del Pacto es la solidaridad entre los países de la UE. La migración no puede ser una cuestión que afecte sólo a los países receptores de flujos migratorios, como España, Italia o Grecia. Todos los países, sin excepción, deben contribuir. Por eso proponemos un sistema flexible, en el que cada país pueda elegir su contribución. Esta contribución puede ir desde la aceptación de los solicitantes de asilo del país de primera entrada, hasta la asunción de la responsabilidad de devolver a los individuos sin derecho de estancia. Y la garantía de funcionamiento de este sistema nuevo de 'border sharing' será que la Comisión decida 'in fine' obligatoriamente si surgieran problemas en la aplicación de este sistema flexible.

Por último, sabiendo que la migración legal enriquece nuestras sociedades y economías, nuestra visión es atraer a personas con talento de todo el mundo. Por esta razón, pondremos en marcha asociaciones con países terceros para satisfacer las necesidades de mano de obra y de conocimientos especializados en la Unión.

Como es norma en la UE, la Comisión propone, y corresponde ahora a los dos colegisladores, es decir, al Parlamento Europeo y al Consejo, examinar y adoptar nuestra propuesta. Dada la urgencia en varios Estados miembros, se podría alcanzar un acuerdo rápidamente sobre algunas materias del Pacto.

Estoy convencido de que en materia de migración Europa estará de nuevo a la altura de las circunstancias y de las soluciones a una cuestión que nos compete a todos. La mejora de las condiciones de vida y oportunidades de las personas, así como su integración en nuestras sociedades, lo exigen.