Aglomeraciones de ciudadanos en el centro de Roma. / EFE

Italia recupera la mascarilla obligatoria al aire libre

Será necesario usar una FFP2 en el transporte público debido al incremento de contagios, que registraron este jueves un récord desde el inicio de la pandemia

DARIO MENOR Corresponsal en Roma

Las mascarillas son también en Italia la principal herramienta en la que confía el Gobierno para hacer frente a la nueva ola de la pandemia, que deja esta semana un 40% más de contagios y un 33% más de fallecidos que en la semana anterior. Este jueves se registraron 44.595 nuevos casos, la cifra más alta desde que el coronavirus comenzó a golpear a Italia en febrero de 2020. Tras analizar con los expertos la situación epidemiológica, el Ejecutivo de Mario Draghi aprobó este jueves un nuevo decreto que reintroduce la obligatoriedad del uso de la mascarilla al aire libre y exige utilizar la versión más segura de estos dispositivos, las Ffp2, cuando se acceda a lugares públicos cerrados, como son los medios de transporte, cines, teatros y espectáculos deportivos. Habrá ayudas públicas para reducir el precio de las Ffp2, cuyo precio actual en las farmacias está en torno a 1,5 euros.

Entre las medidas propuestas por el comité de expertos que asesoran al Ejecutivo y que éste hizo suyas también está la prohibición hasta finales de enero de la celebración de fiestas o eventos que puedan provocar que se produzcan aglomeraciones, aunque sean al aire libre. El Gobierno, además, reduce el tiempo de validez del pasaporte covid: hasta ahora tenía una caducidad de 9 meses tras recibir la segunda inyección, pero ahora pasa a solo 6 meses, para incentivar así a los ciudadanos a que se pongan la dosis de refuerzo, lo que se podrá hacer desde el cuarto mes después de haber recibido la segunda inyección. Solo quienes hayan completado la pauta de vacunación se librarán de tener que presentar una prueba de coronavirus con resultado negativo para participar en las fiestas de Nochevieja y en las otras celebraciones que tengan lugar entre el 28 y el 31 de diciembre.

EL DATO:

  • 44.595 contagios se registraron este jueves, una cifra que establece el récord desde que el coronavirus comenzó a golpear Italia en febrero de 2020. La nueva ola deja esta semana un 40% más de contagios y un 33% más de fallecidos que en la anterior.

Finalmente se descartó retrasar el reinicio del curso escolar tras las vacaciones navideñas, como proponían algunos expertos, pues el Ministerio de Educación se negó a volver a la didáctica a distancia de manera generalizada al preferir dejarla solo para las clases donde se hayan producido contagios. Aunque hace diez días que comenzó la campaña de vacunación para los niños de entre 5 y 12 años, esta franja de la población es hoy la que presenta unos índices más altos de contagio. Según los últimos datos, cerca ya del 30% de los nuevos casos registrados en Italia responden a la variante ómicron, que está provocando una explosión de infecciones en las últimas semanas. El 6 de diciembre solo había un 0,3% de contagios con esta nueva cepa.

Los 44.595 nuevos casos de este jueves se explican tanto por la mayor contagiosidad de la ómicron como por el elevadísimo número de pruebas realizadas, más de 900.000. La inminencia de la Nochebuena y de las celebraciones familiares navideñas ha provocado que los italianos acudan masivamente a las farmacias y laboratorios para realizarse test con los que descartar que están contagiados. La demanda es tan elevada que en las grandes ciudades es una misión casi imposible someterse a una prueba de coronavirus hasta la semana que viene.

«Cuídense los unos de los otros»

Reacio a introducir restricciones a las reuniones navideñas, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, apeló este jueves a la responsabilidad individual para evitar una deriva catastrófica de la epidemia durante las fiestas. A pesar de que los sanitarios han advertido de su «agotamiento en un sistema de salud que se derrumba», según ha escrito un grupo de profesionales en un artículo periodístico, el dirigente galo exhortó únicamente a realizarse «test preventivos», usar la mascarilla, manetener la distancua de seguridad y ventilar a «los que tengan la suerte de reencontrarse con su familia por Navidad».

«Cuidémonos los unos de los otros», pidió Macron en las redes sociales, antes de agradecer su trabajo al personal sanitario. Un colectivo profesional que, sin embargo, se confiesa cada vez más «cansado» y sin medios suficientes contra el elevado repunte de contagios, que ya está por encima de los 573 por 100.000 habitantes. Alrededor de 900.000 test se hacen a diario también los franceses de cara a saber si están infectados antes de las celebraciones familiares.

Por su parte, un grupo de médicos de Nueva Aquitania ha arremetido contra los no vacunados ante la notable afluencia de pacientes sin inmunizar que llegan a los hospitales. Los profesionales asumen que «no es posible» dar prioridad a los inmunizados, pero se preguntan: «¿Es normal privar a los enfermos de camas de hospital o de cirugías, incluso no urgentes, para ocuparse de personas que escogieron el riesgo de tener Covid-19 grave cuando lo podían evitar?»