Benoit Berthe, portavoz del colectivo 'Rien á guerir' (Nada que curar), sufrió las terapies de conversión. / r. c.

«Nos enseñaban a ser homófobos contra nosotros mismos, a sentir asco»

Las terapias de conversión para 'curar' la homosexualidad, prohibidas la semana pasada en Francia, han sido un calvario para muchas de sus víctimas

BEATRIZ JUEZ París

De los 15 a los 18 años, el francés Benoit Berthe siguió varias terapias de reorientación sexual, también llamadas de conversión, para 'curar' su homosexualidad. Estas prácticas acaban de ser prohibidas en Francia porque, como explicó el presidente galo, Emmanuel Macron, «no hay nada que curar».

«Me enviaron mis padres. Siendo católicos practicantes tenían una visión, en esa época, muy negativa de la homosexualidad y pensaban que si 'caía' en 'la trampa' de la homosexualidad sería profundamente infeliz. Lo hicieron por amor, para ayudarme, sin pensar que esto destruiría el inicio de mi vida adulta», explica a este periódico Berthe, portavoz del colectivo 'Rien á guerir' (Nada que curar), que agrupa a medio centenar de víctimas de esas terapias de conversión sexual.

En vacaciones y los fines de semana Berthe fue enviado a «retiros de cura» en lugares remotos dentro de comunidades religiosas católicas en Francia, después de que a los 15 años les confesara a sus padres que le gustaban los chicos. Esta revelación supuso un 'shock' para esta familia ultracatólica. Decidieron hacer todo lo posible para 'curar' su tendencia sexual. «Seguí una terapia 'psicoespiritual' de comunidades carismáticas católicas próximas e inspiradas por los movimientos evangélicos», precisa.

El Parlamento galo aprobó la semana pasada por unanimidad el proyecto de ley que prohíbe en Francia esas terapias pseudocientíficas que pretenden modificar la orientación sexual o la identidad de género de homosexuales, bisexuales y transexuales para 'convertirlos' en heterosexuales. Esta prohibición establece sanciones de hasta tres años de prisión y 45.000 euros de multa.

El libro 'Dios es amor' (editorial Flammarion, 2019) de Jean-Loup Adénor y Timothée de Rauglaudre, y el documental de la cadena Arte 'Homoterapias, conversión forzada', de Benoit Nicolas, revelaron que «esas prácticas ocultas y peligrosas, bien conocidas en EE UU, existen también en Francia». Estos grupos actúan «en total libertad, a veces incluso con la bendición de las autoridades religiosas», denunciaron.

Adénor se infiltró, con nombre falso, en grupos 'ex-gays' católicos y evangélicos franceses que prometían «curar» el «pecado» de la homosexualidad, como las asociaciones Courage y Torrents de vie.

«Cada uno en su turno, tomaban la palabra. 'Hola, me llamo Pierre y me atraen las personas del mismo sexo'». El grupo respondía al unísono: «Buenos tardes, Pierre», detallan Adénor y Rauglaudre en su libro sobre una reunión de la asociación Courage, que utiliza un método calcado de Alcohólicos Anónimos. Courage aboga por la castidad como arma para combatir la homosexualidad.

Existen desde hace 30 años

En Francia, las terapias de conversión existen desde hace 30 años, pero hasta ahora nadie ha sido condenado por ello, ya que el delito no existía. «En EE UU, lo asumen. En Francia, prestan mucha atención a lo que dicen. No dicen que curan a los homosexuales, dicen que acompañan a la gente para que mejore», cuenta Berthe, que hoy tiene 32 años.

Según los expertos, hay tres tipos de terapias de conversión: las religiosas, que hacen una interpretación retorcida de los textos sagrados para 'curar' la homosexualidad; las médicas, con pseudo psicoterapeutas con el mismo fin; y las societales, que actúan a través de presiones sociales en grupos deportivos o en el entorno familiar.

LAS CLAVES

  • Catalogación Hay tres tipos de terapias de reorientación sexual: las religiosas, las médicas y las societales

  • Los métodos Abarcan desde cursillos, campamentos, oración y ayuno hasta exorcismo e inyecciones de hormonas

Estas terapias de reorientación sexual adoptan diferentes formas: desde entrevistas a cursillos, pasando por campamentos de reeducación y reuniones de oración y ayuno. También ha habido terapias de aversión, exorcismos, tratamientos por electrochoques o inyecciones de hormonas. Un miembro de 'Rien à guerir' de 60 años ha sufrido ocho exorcismos a lo largo de su vida, cuenta el portavoz de este colectivo.

Muchas veces estas terapias psicoespirituales, como las que siguió Berthe de adolescente, mezclan los textos religiosos mal interpretados con pseudo psicoterapias para tratar de encontrar las causas de la homosexualidad e intentar 'curar' a esas personas.

En el caso de Berthe, sus terapias de conversión incluían rezos y acompañamiento con un padre espiritual. «Te pregunta cosas muy íntimas y poco a poco, de manera muy sinuosa, te viene a mostrar la homosexualidad como una forma degradante, algo malo». «Nos enseñaban a ser homófobos contra nosotros mismos, a sentir asco», denuncia.

«Espiral infernal»

Muchas de las víctimas son personas vulnerables que tienen dificultades para aceptar su homosexualidad. «Les dicen: 'te sientes mal, eso quiere decir que estas enfermo'», explica Berthe. A eso se añade un sentimiento de culpabilidad, porque las personas «intentan cambiar y nada cambia», por lo que sufren un auténtico calvario y entran en «una espiral infernal». Estas prácticas suelen dejar secuelas psicológicas graves a sus víctimas, que pueden sufrir inseguridad, depresión y pensamientos suicidas.

Salir de ese infierno no es fácil. «Me llevó cinco años salir de ahí y otros siete u ocho para sentirme realmente bien. Y he hecho terapias de verdad con auténticos terapeutas que me han ayudado a comprender lo que he vivido», cuenta Berthe.

Sus padres, que tardaron años en darse cuenta del daño que hicieron a su hijo al tratar de 'curar' su homosexualidad, se han disculpado con él en privado y en público. Su madre participó en el documental de Arte. «Querían ayudarme. Evidentemente fue todo lo contrario», se lamenta Berthe.