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Choque entre Roma y Bruselas por las nuevas restricciones italianas

Los viajeros procedentes de otros países de la Unión Europea deberán presentar una prueba con resultado negativo para descartar que tengan coronavirus

DARIO MENOR Corresponsal en Roma

La exigencia por parte del Gobierno italiano a todos los viajeros que llegan desde otro país de la Unión Europea de presentar una prueba con resultado negativo para descartar que estén contagiados de coronavirus ha abierto una crisis entre Roma y Bruselas. La medida, que entró este miércoles en vigor, incluye incluso a los vacunados: tanto italianos como extranjeros tienen que mostrar antes de subir al avión que los lleva a Italia el resultado negativo de un test rápido de menos de 24 horas o de una PCR de menos de 48 horas. A los no vacunados, además, les toca guardar una cuarentena de cinco días al entrar en Italia.

El primer ministro, Mario Draghi, justificó la polémica decisión por la poca presencia que, hasta ahora, tiene la variante ómicron entre la población italiana: menos del 0,2% de los nuevos casos corresponden a esa cepa. «Pero en otros países está mucho más difundida. No creo que haya mucho que reflexionar sobre ello», dijo Draghi en la Cámara de los Diputados después de que la vicepresidenta de la Comisión Europea, Vera Jourova, le pidiera explicaciones por la imposición unilateral de esta ulterior restricción. «Cuando los Estados miembros introducen condiciones añadidas deben justificarse sobre la base de la situación real», comentó Jourova, adelantando que el tema se tratará en el próximo Consejo Europeo.