El condenado, Taha al J.. oculta la cara tras una carpeta durante el juicio. / Afp

Cadena perpetua para un militante del Estado Islámico en Alemania por genocidio

Dejó morir de sed a pleno sol en Irak a una niña yazidí de cinco años de edad

JUAN CARLOS BARRENA Corresponsal en Berlín

Un militante de Estado Islámico ha sido condenado hoy a cadena perpetua en Alemania bajo los cargos de genocidio, crímenes contra la humanidad, comercio con seres humanos y asesinato. La Audiencia Superior de Fráncfort condenó al islamista por encadenar a una niña yazidí de cinco años de edad a la puerta de su casa a pleno sol y 50 grados de temperatura hasta que pereció de sed en 2015 en el territorio que entonces controlaba Estado Islámico en Irak. La pequeña y su madre, que no pudo hacer nada para evitar la muerte de su hija, habían sido compradas como esclavas. El caso tiene carácter histórico ya que aborda por primera vez el genocidio cometido por la organización terrorista contra el pueblo de los yazidíes. El condenado, Taha al J.. de 29 años de edad, es un ciudadano iraquí que se sumó en 2013 a la milicia islamista. La madre de la pequeña, que sobrevivió a los malos tratos, se presentó en el juicio como demandante particular.

Durante la lectura de la sentencia por parte del tribunal, el acusado sufrió un desmayo que obligó a interrumpir la sesión y a llamar a una ambulancia. Sin embargo, Taha al J.. se recuperó poco después y el proceso pudo continuar. La mujer del condenado, la alemana conversa al islam y seguidora también de Estado Islámico Jennifer W., había sido condenada el pasado mes de octubre por la Audiencia Superior de Múnich a 10 años de cárcel por asistir impasible a la muerte de la niña y no socorrerla pese a que tuvo la posibilidad de hacerlo. La pareja mantuvo como esclavas a la mujer yazidí y su hija entre julio y septiembre de 2015, tiempo en que ambas fueron maltratadas sistemáticamente. Para castigar a la pequeña por orinarse en la cama, el hombre encadenó a la niña a la verja exterior de una de las ventanas de su casa en la localidad iraquí de Faluya, donde la pequeña acabó pereciendo de sed y por un golpe de calor tras una terrible agonía, según señaló la fiscalía.

Estado Islámico había conquistado poco antes la región poblada mayoritariamente por esa minoría religiosa en Irak y asesinado sistemáticamente a todos los hombres, mientras las mujeres y niñas fueron esclavizadas. Durante el proceso en la capital financiera de Europa Taha al J. no hizo comentario alguno sobre los cargos que le fueron imputados. El juicio fue seguido muy de cerca por varias organizaciones que representan los intereses de la minoría religiosa de los yazidíes, de carácter monoteísta y que se remonta a las antiguar religiones mesopotámicas. Entre los observadores se encontraba también la organización Amnistía Internacional.