Monumento al horror en la central nuclear de Chernóbil (Ucrania). / R. C.

Tensión en las nucleares ucranianas con el ejército ruso a sus puertas

Aunque los 15 reactores funcionan con normalidad, sus trabajadores se ven sometidos al estrés de una intervención militar cada vez más cercana

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

No hay peligro de que la intervención militar de Rusia llegue a impactar en alguno de los 15 reactores nucleares que se encuentran en activo en Ucrania. Pero la tensión es máxima en esas instalaciones, sobre todo entre sus operarios y trabajadores, que se ven obligados a realizar su labor habitual con el ejército ruso asediando las instalaciones, y en algunos casos hasta tomando el control.

Así ha ocurrido ya en varias centrales, lo que ha provocado la aprobación de una resolución por parte de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) condenando esta situación en la medida en que entiende que ha aumentado el riesgo de que se produzca un accidente. La Junta de Gobernadores de la agencia ha concluido que la ofensiva rusa supone una «amenaza grave y directa» tanto para la seguridad de las instalaciones atacadas como para el personal civil que trabaja en ellas.

Por ahora, la tropas rusas controlan la antigua central nuclear de Chernóbil, escenario de un desastre atómico sin precedentes en 1986, y también han comunicado a la AIEA que han tomado las instalaciones de Zaporiyia, donde están seis de los 15 reactores nucleares operativos con los que cuenta Ucrania.

El parque nuclear ucraniano tiene una potencia instalada de más de 13.000 MW y aporta aproximadamente la mitad de la electricidad que se consume cada año en ese país. En términos comparativos, los siete reactores de España en activo tienen la mitad de potencia instalada y representan algo más del 20% de la demanda del mix energético anual.

La directora de la World Nuclear Association, Sama Bilbao y León, ha reconocido la «enorme labor» de los trabajadores de la industria nuclear ucraniana que está haciendo «una labor increíble en el día a día» de las plantas y ha mostrado su preocupación por la salud mental de estos, dado que están operando las plantas bajo una gran presión. «Tiene que ser muy estresante trabajar en una nuclear o en una hidroeléctrica cuando tienes las fuerzas armadas a la vuelta de la esquina», ha valorado.

Las españolas, hasta 2040

Lo ha hecho durante un encuentro informativo en el que la Sociedad Nuclear Española (SNE) ha reclamado la revisión del calendario de cierre de las centrales nucleares españolas para alargar su operación dado que sin su aportación no ve factible que España pueda cumplir sus objetivos de clima para 2030 y 2050. El el presidente de la SNE, Héctor Dominguis, ha pedido una prolongación de la vida útil, al menos hasta 2040.

El calendario de clausuras pactado entre las propietarias de las nucleares españolas y el Gobierno fija en 2027 el inicio progresivo de los cierres, para culminarlo en el año 2035.

Hector Dominguies ha destacado que con el 6% de la potencia instalada, la nuclear ha generado el 21% de la electricidad en España durante 2021, el 30% de la energía libre de emisiones y ha evitado a la atmósfera 20 millones de toneladas de CO2.