El presidente de Rusia, Vladimir Putin, junto a su exesposa y una de sus hijas, en una imagen de 2007. / efe

Las sanciones de la Unión Europea y la Casa Blanca alcanzan a las hijas de Putin

Mariya y Katerina, al igual que otros oligarcas, funcionarios y empresas cercanos al Kremlin, se enfrentan a una congelación de activos y a la prohibición de viajar

DIANA MARTÍNEZ

Si hasta ahora las sanciones internacionales contra Rusia por la invasión de Ucrania pasaban por el gas, el petróleo o el rublo, además del bloqueo de cuentas de personas cercanas al Kremlin, a partir de ahora el punto de mira también se centra en la familia de Vladímir Putin. Sus hijas Mariya Vorontsova, de 36 años, y Katerina Tikhonova, de 35, son el nuevo objetivo de los castigos de la Unión Europea, según publica el diario 'The Wall Street Journal'. El rotativo estadounidense adelantaba este miércoles también que la Casa Blanca se sumaría a esta medida tras salir a la luz el reguero de sangre descubierto en Bucha después de que las tropas de Moscú dejaran la ciudad que ocuparon durante casi seis semanas.

Se desconoce si las dos jóvenes tienen activos o inversiones en territorio europeo, aunque ambas podrían enfrentarse a la congelación de cuentas bancarias y la prohibición de viajar a partir de hoy, al igual que ocurre con otros funcionarios del Gobierno ruso, oligarcas, entidades financieras y empresas estatales. A ello hay que sumar el acuerdo al que han llegado la UE, EE UU y el G7 para prohibir todas las nuevas inversiones de Moscú. Una ofensiva responde a los «crímenes atroces» que han tenido lugar en Bucha, recordó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. «Estas atrocidades no pueden quedar, y no quedarán, sin respuesta», advirtió.

Washington, en coordinación con sus socios europeos, anunció este miércoles un nuevo paquete de sanciones contra Moscú con «medidas económicas devastadoras». Los aliados bloquean así los activos de la mayor institución financiera rusa, Sberbank, y su mayor banco privado, Alfa Bank en Estados Unidos. El presidente Joe Biden firmará una orden que prohibirá a sus ciudadanos realizar nuevas inversiones en Rusia. También se han vetado las transacciones con empresas estatales y congelado sus activos bajo jurisdicción del país norteamericano, lo que «daña» la capacidad del Kremlin de usar los recursos de estas compañías para financiar la guerra.

Por otra parte, las sanciones apuntan al círculo cercano de Putin. Además de a las hijas del líder exsoviético, la Casa Blanca ha expulsado de su sistema financiero y congelado activos a la esposa e hija del ministro de Exteriores, Sergéi Lavrov, así como a miembros del Consejo de Seguridad, incluido el expresidente Dimitri Medvedev y el actual 'premier', Mijail Mishustin. «Estos individuos se han enriquecido a expensas de los ciudadanos rusos» y «son responsables de proporcionar el apoyo necesario para la guerra de Putin en Ucrania», detalló Washington en un comunicado.

Fuera de la vida pública

Poco se sabe de las hijas del líder ruso, que tuvo con su primera esposa, Lyudmila Shkrebneva, y que durante estos años se han intentado mantener fuera de la vida pública. Según vislumbra la revista 'Forbes', Mariya es endocrinóloga y copropietaria de Nomeko, una empresa que participa en la construcción de un centro oncológico a las afueras de San Petersburgo. Estuvo casada con el multimillonario Kiril Shamalov, hijo del oligarca Nikolai Shamalov, uno de los principales accionistas del banco Rossiya. Katerina, por su parte, es científica y dirige un instituto de inteligencia artificial en la Universidad Estatal de Moscú. Su marido es el empresario holandés Jorrit Faasen.

No es el único golpe que ha sufrido el Kremlin en los últimos días. Después de salir a la luz la masacre de Bucha, diversos países como España, Francia, Alemania, Italia o Eslovenia han expulsado a decenas de diplomáticos rusos sospechosos de ser «agentes de inteligencia». En total, en 48 horas se anunciaron hasta 180 expulsiones.