Exterior de la embajada de Rusia en Rumanía. / reuters

Se multiplican los ataques a intereses rusos por Europa

Un hombre muere al estrellar su coche contra la embajada de Rusia en Rumanía, mientras desconocidos atacan en Italia dos mansiones de un oligarca cercano a Putin

DARÍO MENOR Roma

Se multiplican los gestos de repudio hacia Rusia debido a la invasión de Ucrania. Uno de los más violentos hasta ahora tuvo lugar en la madrugada de este miércoles en Rumanía, cuando un hombre estrelló su vehículo contra la embajada de Rusia en Bucarest. El coche se incendió en el accidente y el conductor acabó perdiendo la vida. Pocas horas después fueron atacadas en Italia dos mansiones del oligarca russo Vladímir Solovyev, conocido presentador televisivo considerado cercano al presidente, Vladímir Putin. Los bienes de Solovyev en territorio italiano ya estaban embargados como consecuencia de las sanciones europeas tras la invasión de Ucrania. El pasado sábado, además, varias personas arrojaron pintura roja en la entrada de la embajada rusa en República Checa como símbolo de la sangre de las víctimas ucranianas de la guerra.

Según informaron las autoridades rumanas, el hombre que estampó su automóvil contra la legación diplomática rusa se llamaba Bogdan Draghici, era abogado y antes de realizar este gesto dejó publicado un texto en sus redes sociales en el que condenaba el ataque ruso a Ucrania y decía: «Yo también soy ucraniano». El embajador ruso, Valery Kuzmin, calificó lo sucedido de «acto terrorista» y aseguró que la embajada ha recibido varias amenazas por correo electrónico. La Policía rumana ha abierto una investigación y, de momento, no descarta ninguna hipótesis sobre el suceso protagonizado por Draghici.

También trata de aclarar quiénes están detrás de los ataques a las mansiones del oligarca Solovyev las fuerzas de seguridad italianas. Se cree que están coordinadas las dos operaciones: el intento de dañar una villa en Loveno di Menaggio, una exclusiva localidad a la orilla del lago de Como, y las pintadas aparecidas en otra propiedad del magnate en Pianello del Lario, unos kilómetros al norte y a orillas del mismo lago. En la piscina de esta segunda mansión desconocidos arrojaron pintura roja y escribieron en la entrada 'asesino' y 'no a la guerra'.

Los Carabinieri consideran que los atacantes de la villa de Loveno di Menaggio, que está en obras, no pretendían realmente acabar con el edificio, pues se limitaron a tirar unos neumáticos en llamas. Un vecino alertado al ver el humo avisó a los bomberos, que apagaron el fuego sin mayor problema. Los investigadores creen que en caso de haber querido incendiar el edificio los agresores habrían actuado con métodos más contundentes.