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Rusia cumple su amenaza y corta el gas a Finlandia

El país nórdico asegura que está preparado para cubrir el suministro, dado que el combustible solo representa un 8% de su consumo

ANA BARANDIARAN

Rusia cortó este sábado el suministro de gas a Finlandia a las siete de la mañana. Cumplió así su amenaza de castigar al país nórdico por negarse a pagar en rublos, una medida que ya ha tomado con Polonia y Bulgaria por la misma razón. La represalia en este caso se produce días después de que tanto Finlandia como Suecia entregaran su solicitud de ingreso en la OTAN, una decisión interpretada como un intolerable desafío por el presidente ruso, Vladímir Putin.

«Las entregas de gas a Finlandia han sido cortadas», informó la compañía estatal finlandesa Gasum en un comunicado. Su consejero delegado, Mika Wijanen, calificó la decisión de «muy lamentable», pero insistió en que el país lleva tiempo preparándose para esta situación y que el suministro está garantizado para los próximos meses. A corto plazo se va a recurrir al gasoducto Balticonnector, que conecta con Estonia.

Aunque Helsinki importa prácticamente todo el gas de Rusia, el combustible solo supone en torno al 8% de su consumo energético. La mayor parte se usa para la industria, que ha buscado alternativas. De ahí que el daño pueda ser gestionable.

El país, además, ha tomado medidas para el próximo invierno. Así, ha anunciado que alquilará junto a Estonia una unidad flotante de regasificación de gas natural licuado (GNL) para recibir el contrato de diez años sellado con la estadounidense Excelerate Energy. «Esto nos permitirá liberarnos del gas ruso», señaló la ministra de Finanzas, Annika Saarikko.

No obstante, Helsinki también debe afrontar la interrupción en el suministro de electricidad, adoptado por Moscú hace unos días, y posibles problemas en el comercio de madera, que sí es una de sus principales fuentes de energía.

Aviso a navegantes

En todo caso, el corte de gas a Finlandia, que se suma al de Polonia y Bulgaria, supone un nuevo aviso a navegantes por parte de Rusia. De hecho, a pesar de que las ventas de gas y petróleo representan la principal fuente de ingresos de Moscú, la UE se está preparando ante una suspensión generalizada como demuestra el plan presentado esta misma semana. En el documento se incluyen medidas de racionamiento entre los Estados miembros y la posibilidad de poner un tope al precio de esta energía en el mercado europeo.

Los Veintisiete, por su lado, ya han aprobado el embargo al carbón ruso y trabajan actualmente para extender ese veto al petróleo. Pero prescindir del gas es mucho más difícil y para ello se ha establecido un plan a más largo plazo, con diversas medidas que incluyen más carbón y nucleares.