Dmitri Medvédev. / Reuters

Rusia amenaza a Finlandia y Suecia con armas nucleares si ingresan en la OTAN

Los dos países tildan de «inaceptable» la advertencia del expresidente Dmitri Medvédev, quien dice que Moscú debería «fortalecer la defensa de sus fronteras»

R. M. MAÑUECO / D. MARTÍNEZ Moscú

El expresidente, antiguo jefe del Gobierno y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, Dmitri Medvédev, afirmó este jueves que si Finlandia y Suecia se unen a la OTAN habrá que olvidar el estatus no nuclear de la región del Báltico. Aseguró a través de su canal de Telegram que si los dos países escandinavos se integran en el bloque atlántico «las fronteras terrestres de la OTAN con la Federación Rusa duplicarán con creces su longitud. Naturalmente, la defensa de estas fronteras deberá fortalecerse».

En ese sentido, Medvédev señaló que sería necesario «reforzar seriamente las fuerzas terrestres, los sistemas de defensa aérea y aumentar la presencia de nuestra Marina en el Golfo de Finlandia». En tal caso, reiteró, «no podrá mantenerse el actual estatus no nuclear de la región del Báltico, ya que habría que restablecer el equilibrio de fuerzas».

El expresidente aseguró que «hasta hoy, Rusia no ha tomado tales medidas y no pensaba tomarlas», pero serán aplicadas si Estocolmo y Helsinki «no recapacitan». Medvédev dijo también que con Suecia y Finlandia en la OTAN «Rusia tendrá más adversarios registrados oficialmente» y negó que la causa de que estos países contemplen su posible adhesión a la Alianza tenga que ver con lo que está sucediendo en Ucrania. A su juicio, «no tenemos disputas territoriales con estos países, como sí tenemos con Ucrania».

El vicepresidente del Consejo de Seguridad consideró un hecho que la población de Suecia y Finlandia está al respecto «dividida aproximadamente por la mitad. Nadie en su sano juicio quiere que aumenten los precios, los impuestos, las tensiones a lo largo de las frontera, misiles Iskander hipersónicos y barcos con armas nucleares literalmente a tiro de piedra de sus propias casas».

Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, se refirió este jueves también al asunto y recordó que el presidente Vladímir Putin «»ordenó al Ministerio de Defensa que presente propuestas para fortalecer nuestro flanco occidental en el contexto del aumento del potencial militar de la OTAN cerca de nuestras fronteras». Ya el pasado lunes, Peskov deploró que «la OTAN no es un bloque militar que garantiza la paz y la estabilidad. Su expansion, seguramente, no proporcionará una seguridad adicional al continente europeo».

Más contudente que Medvédev Y Peskov, el vicepresidente del Parlamento ruso, Piotr Tolstói, señaló que Finlandia está «llena de mosquitos» y que Moscú «garantizará su seguridad de tal manera que ni un mosquito quiera volar hacia nosotros». «Tenemos misiles que colocaremos en la frontera con Finlandia, Suecia, Polonia y en Kaliningrado», sentenció Tolstói.

El conflicto ucraniano, y su extraordinaria virulencia, ha alimentado un cambio de postura en Finlandia y Suecia: de su tradicional desapego o neutralidad respecto a la Alianza han pasado a emprender un proceso rápido de ingreso en esta organización que cuenta con una treintena de socios. Una vez se consume, previsiblemente en junio dada la predisposición del Mando Único a tramitar la adhesión, Rusia se encontraría con que su frontera con un territorio asdcrito a la OTAN aumentaría al menos en 1.300 kilómetros.

La realidad es que el ingreso podría tener lugar más pronto que tarde. En una rueda de prensa conjunta, la primera ministra de Helsinki, Sanna Marin, y la de Estocolmo, Magdalena Andersson, se propusieron el miércoles tomar la decisión del ingreso «no en unos meses, sino en unas semanas», de tal forma que la petición podría formalizarse en la cumbre de la Alianza a finales de junio en Madrid.

A cien kilómetros

Los dos gobiernos nórdicos han mostrado en las últimas horas su rechazo a las declaraciones procedentes de Moscú. «Es absolutamente inaceptable que Rusia amenace de cualquier manera a Suecia o a Finlandia, porque son los ciudadanos quienes deciden su política de seguridad», ha declarado la ministra sueca de Exteriores, Ann Linde. A su juicio, «existe un tiempo anterior y otro posterior al 24 de febrero. Suecia y Finlandia decidirán solas».

Las nuevas alusiones al potencial nuclear por parte de Rusia han causado desconcierto en otros países como Lituania. Su ministro de Defensa, Arvydas Anusauskas, apuntó ayer que «las amenazas rusas actuales parecen bastante extrañas cuando sabemos que, incluso sin la actual situación, mantienen las armas a cien kilómetros de nuestra frontera». El arsenal «nuclear siempre se ha mantenido en Kaliningrado. La comunidad internacional, los países de la región, lo saben perfectamente. Lo usan como una amenaza», subrayó.

La posible futura expansión de la Alianza Atlántica en Europa del Este es tomada con entusiasmo por la propia OTAN y Estados Unidos, según la CNN. «Mirando a la opinión pública en Finlandia y Suecia, y cómo sus puntos de vista han cambiado drásticamente en las últimas seis semanas, creo que éste es otro ejemplo de cómo la invasión ha sido un fracaso estratégico», dijo un alto funcionario del Departamento de Estado de Washington.

Vetar a Steinmeier es «rechazar a Alemania»

El veto de las autoridades ucranianas al previsto viaje a Kiev del presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, supone un «error diplomático» de alto calado, según declaró este jueves el vicecanciller germano, Robert Habeck. «El presidente federal es Alemania», por lo que el rechazo del mandatario Volodímir Zelenski a su viaje constituye un «rechazo a Alemania», afirmó.

Cuestionado sobre si él mismo o el canciller, Olaf Scholz, viajarán a Ucrania, una posibilidad que ha quedado en el aire, explicó que ahora es necesario ocuparse «rápidamente» de resolver «el problema y no de agravarlo», que «para eso se inventaron los teléfonos». Paradójicamente, días antes de desatarse el conflicto diplomático Zelenski urgió al Gobierno alemán para que le enviara nuevos arsenales con carácter urgente. Alemania ha sido uno de los principales suministradores de equipo militar a Kiev después de Estados Unidos, cuya Administración acaba de aprobar una nueva partida valorada en cientos de millones de dólares que incluye helicópteros de combate y sistemas antitanque.

El Gobierno de Zelenski considera a Steinmeier un político «cercano a Rusia». Éste, por su parte, ha admitido que fue un «error» haberse «aferrado» en su momento al proyecto Nord Stream, el gasoducto que une Rusia y el territorio germano, aunque eso ocurriera años atrás cuando nadie suponía que pudiera producirse una invasión en Ucrania.