Tienda de Zara cerrada en Moscú. / EFE

Rusia amenaza con acciones judiciales y nacionalizar a las empresas que se vayan

La Fiscalía avisa de que «reprimirá con firmeza» los intentos de dejar el país y anuncia un «control estricto»

HELENA RODRÍGUEZ

La salida en masa de empresas occidentales de Rusia debido a la invasión de Ucrania ha enfadado al Kremlin. Tanto que la Fiscalía rusa ordenó este viernes el «control estricto» de las firmas extranjeras que suspendan su actividad. Lo anunció el órgano judicial en un comunicado en el que aseguró que «reprimirá con firmeza» cualquier intento de marcha y que actuará contra las compañías que «no respeten sus obligaciones». «Los fiscales van a establecer un control estricto del respeto de la ley del trabajo, pago de salarios y cumplimiento de las obligaciones contractuales», informaron las mismas fuentes que, además, amenazaron con acciones judiciales contra las sociedades que aleguen una quiebra «ficticia o premeditada».

Desde que el Ejército ruso invadiese Ucrania, el pasado 24 de febrero, las sanciones occidentales golpean su sistema financiero dejándolo con un pie en el corralito. La espantada de las multinacionales completa una pinza que dinamita la economía del país y lo devuelve a la era soviética. Son ya centenares las firmas que han paralizado su actividad. Solo con la fuga de McDonal's, Pepsi, Ikea, Inditex, el grupo de lujo LVMH, L'oreal, H&M, Starbucks, KPG y PWC se destruirán 125.400 empleos. La mayoría de las compañías han dicho que su salida es temporal y que seguirán pagando o apoyando a sus plantillas, pero, si la situación de guerra persiste, nada lo garantiza.

El jueves fue el propio Vladímir Putin quien se refirió al asunto sin ocultar su indignación. En su intervención se declaró favorable al nombramiento de administradores «externos» en la dirección de empresas extranjeras que dejan el país «para transferirlas a quienes quieren hacerlas funcionar». «Nosotros no vamos a cerrarnos a nadie, estamos abiertos a trabajar con todos nuestros socios extranjeros que lo deseen. Los derechos de los inversores y colegas extranjeros que permanecen en Rusia y trabajan en Rusia deben protegerse de manera confiable», dijo Putin. En la misma línea animó a su Gobierno a «introducir la gestión externa y luego transferir estas empresas a los que quieren trabajar», y añadió:_«Hay suficientes instrumentos legales, instrumentos de mercado», para poder llevarlo a cabo. El Kremlin también ha planteado instaurar una gestora en las empresas con más de un 25% de participación extranjera que hayan abandonado el mercado ruso. En otras palabras, nacionalizarlas. Si estas compañías decidiesen en algún momento reanudar sus operaciones o vender su parte rusa, deberían recurrir a la vía judicial.

Desde el otro lado del Atlántico, la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, utilizaba Twitter para responder a las amenazas rusas. «Cualquier decisión ilegal de Rusia de incautar los activos de estas compañías resultará en último término en todavía más dolor económico. Subrayará el mensaje claro a la comunidad empresarial global de que Rusia no es un lugar seguro para invertir y hacer negocios».

Pese a todo, este viernes nuevas compañías anunciaron el cierre de sus oficinas en el país. Entre ellas, los bancos estadounidenses Goldman Sachs y JPMorgan. También la firma de ciberseguridad Avast dejará de vender sus productos en Bielorrusia y Rusia, donde suspenderá sus actividades pero seguirá pagando a su plantilla.