Real disputa a la italiana

05/12/2018

Las cabeceras italianas se han hecho eco de la sonada disputa entre los miembros de uno de los pocos linajes aristocráticos de Italia. Los cuatro hijos del príncipe Alessandro Torlonia, fallecido en diciembre del año pasado, están en guerra abierta por una de las más suculentas herencias que se recuerdan en el país, con un patrimonio de 1.800 millones de euros y una colección inigualable de 623 esculturas grecorromanas.

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La guerra fratricida entre los herederos ha obligado al Tribunal Civil de Roma a embargar la que es una de las colecciones privadas más grandes de estatuas griegas y romanas en el mundo –que familia noble romana amenazaba con dispersar en el extranjero– pero también el monumental palazzo Torlonia, en la Via della Conciliazione (a dos pasos del Vaticano), Villa Albani y Villa Deliza Carolina, en Castel Gandolfo. Todo ha quedado inutilizable para asegurar una conservación íntegra del patrimonio hasta que sea debidamente catalogado y estimado para dividirlo entre los cuatro herederos.

Ante los tribunales ha comparecido Carlo Torlonia, el primogénito, que denuncia una serie de indicios considerados preocupantes en la ejecución del testamentos confiado a un sobrino y acusa a sus hermanos Paola, Francesca y Giulio de haberlo alejado de su padre durante los últimos años de vida para quedarse con la herencia.

Su abogada, Andriana Boscagli, según relata el periódico La Vanguardia, ha contado que sólo después de la muerte de Assandro Torlonia, Carlo descubrió «las cartas de la enfermedad de su padre, cuentas corrientes cerradas porco antes de la muerte, cajas cerradas y listas para ser enviadas a otra parte». También alega que los hermanos se reunieron sin decírselo y que hubo donaciones hacia ellos, incluyendo el palazzo Torlonia, en la fase terminal de la enfermedad. Ni siquiera el heredero era consciente, asegura ante la prensa, de la creación de la Fundación Torlonia en 2014 para la gestión de las obras de arte.

En un comunicado, los otros hermanos aseguran que nunca han querido utilizar ninguna obra de arte en los supuestos negocios de recapitalización que denuncia, y aseguran que recurrirán la decisión del juez. «No hay ningún riesgo de la dispersión del patrimonio artístico de la familia Torlonia porque las más de 620 obras de arte están todas catalogadas y vinculadas y por lo tanto no son exportables, ni siquiera temporalmente, sin la previa autorización del Ministerio de Cultura italiano», explican.