La Ministra española de transportes, Raquel Sánchez. / c7

Los países de la UE piden que se proteja al sur de las fugas de carbono en los puertos fantasma

En su intervención en el Consejo de ministros de Transporte de la UE celebrado en Luxemburgo, la titular española, Raquel Sánchez, agradeció que se hayan introducido medidas «para evitar las fugas de carbono hacia países de la vecindad exterior»

EFE

Los países de la Unión Europea pactaron hoy que la futura legislación para descarbonizar el transporte marítimo proteja a puertos como los de Valencia o Algeciras de terminales «fantasma» situadas en países vecinos de la UE, como Marruecos, donde las navieras pudieran atracar para esquivar las exigencias climáticas comunitarias.

Los Estados miembros tendrán que negociar el próximo otoño con el Parlamento Europeo la versión definitiva del reglamento «FuelEU Maritime», que pretende la descarbonización progresiva del transporte marítimo en la Unión Europea entre 2025 y 2050.

En la redacción de la propuesta inicial de la Comisión Europea existía el riesgo de que las navieras desviaran sus rutas de larga distancia para atracar en puertos del norte de África cercanos a la UE antes de tocar tierra europea, buscando requisitos climáticos menos exigentes.

Por ello, los Estados miembros defienden que se considere «puertos fantasmas» a aquellos situados a menos de 300 kilómetros de la Unión Europea, como el de Tánger (Marruecos), y que a los barcos que atraquen en ellos se les exija lo mismo que a los que viajen directamente a territorio europeo.

En su intervención en el Consejo de ministros de Transporte de la UE celebrado en Luxemburgo, la titular española, Raquel Sánchez, agradeció que se hayan introducido medidas «para evitar las fugas de carbono hacia países de la vecindad exterior al incluir en el ámbito de la aplicación de este reglamento a los denominados 'puertos evasivos'».

La posición negociadora pactada por los países también introduce una prórroga hasta 2030 para las regiones insulares y una exención permanente para los buques portacontendores y ferris de las ultraperiféricas.

«Hay que garantizar también la competitividad de nuestros puertos y atender a la singularidad de las Canarias como ultraperiféricas, y también de las islas Baleares», declaró a Efe la ministra española de Transporte, quien no cree que ese punto pueda peligrar en la negociación con la Eurocámara.

Transporte aéreo

Los ministros de los países de la UE también fijaron posición en el reglamento «ReFuelEU Aviation», que pretende reducir las emisiones de CO2 del sector de la aviación dentro del amplio paquete legislativo «Fit for 55» para recortar el dióxido de carbono liberado en la UE en al menos un 55 % para 2030 respecto a 1990 y alcanzar la neutralidad climática a mitad de siglo.

España apoya en líneas generales la posición acordada por los países, pero se opuso formalmente para marcar su rechazo a la energía nuclear.

«Entendemos que es necesario que podamos avanzar» en la descarbonización de la aviación, pero «hemos hecho constar que nos oponemos a que se puedan incluir como combustibles sostenibles a los producidos a partir de energía nuclear por coherencia con otras cuestiones que se están debatiendo», dijo Sánchez a Efe.

La posición acordada por los Veintisiete, que debe negociarse con la Eurocámara, fija el hito de que a partir de 2025 los aviones que vuelen en la UE vayan incrementando el uso de combustibles sostenibles para la aviación (SAF, por sus siglas en inglés) hasta llegar en 2030 a un mínimo del 6 % del carburante de sus depósitos.

Esto incluye biocombustibles, pero también combustibles sintéticos como el hidrógeno generado a partir de renovables o de otras fuentes, como la nuclear, pero siempre que la reducción de emisiones sea del 70 % para la producción de ese hidrógeno.

El objetivo de la propuesta es favorecer al máximo el desarrollo de biocombustibles y combustibles sintéticos, que son una de las pocas herramientas disponibles para reducir el CO2 de la aviación, un sector que no puede electrificarse y que a nivel mundial representa en torno al 4 % de las emisiones de gases de efecto invernadero.