Simpatizantes de Al-Sadr durante la toma del Palacio Presidencial, en Bagdad. / EFE

La retirada de la política del clérigo chií Al-Sadr deja una docena de muertos en Bagdad

El Ejército decreta el toque de queda en Irak después de que simpatizantes del influyente líder tomaran el Palacio Presidencial

A. G.

El anuncio este lunes del clérigo chií Muqtada al-Sadr de su «retirada definitiva» de la política iraquí y el cierre de todas las instituciones afiliadas al 'movimiento sadrista' ha desembocado en un baño de sangre en Bagdad. Al menos una docena de simpatizantes del influyente líder han sido abatidos por la Policía antidisturbios y al menos 270 han resultado heridos después de que decenas de seguidores tomaran el Palacio Presidencial y varios miles, al grito de «¡Muqtada, Muqtada!», se manifestaran en la fortificada Zona Verde, que alberga edificios gubernamentales y Embajadas.

Fuentes médicas consultadas por AFP confirmaron el balance de víctimas mientras EE UU, la ONU y la UE han enviado mensajes de contención para evitar una escalada de tensiones que dinamite el frágil sistema político del país. No en vano, Irak permanece sumido en un bloqueo institucional desde las elecciones legislativas de octubre de 2021, en las que la formación de Al-Sadr fue la más votada pero no consiguió apoyos suficientes para gobernar.

En previsión de un deterioro aún mayor de la situación, el Ejército decretó anoche el toque de queda en Irak, con la vista especialmente puesta en Bagdad, convertido desde hace semanas en un polvorín después de que Al-Sadr movilizara a sus cientos de miles de afines, llegando incluso a tomar el Parlamento en dos ocasiones para exigir la disolución del hemiciclo y la convocatoria de nuevas elecciones. El sábado, sin embargo, el clérigo cambió de discurso al asegurar que era «más importante» que «todos los partidos y figuras que han formado parte del proceso político» desde la invasión liderada por EE UU en 2003 «dejen de participar».

Ante la grave violencia desatada en Bagdad a raíz del anuncio de Al-Sadr, la misión de Naciones Unidas en Irak (Unami) señaló que «la supervivencia del Estado está en juego» y que «los iraquíes no pueden ser rehenes de una situación impredecible e insostenible», para lo cual instó a la colaboración de todas las partes. Paralelamente, el portavoz de la Casa Blanca, John Kirby, consideró «inquietante» el estallido de las tensiones. «Instamos a los involucrados a que mantengan la calma, se abstengan de esta violencia y busquen vías pacíficas de resolución», reclamó.

La Unión Europea, por su parte, ha instado a las partes en Irak a actuar con «la máxima contención» para evitar un aumento las tensiones. «Es clave que todos los actores eviten cualquier acción que pueda llevar a más violencia», ha reclamado el Servicio Europeo de Acción Exterior, en un comunicado en el que ha aludido al diálogo como «única vía para resolver las diferencias».