El impacto del dron contra la fachada de la residencia oficial del primer ministro causó graves desperfectos. / reuters

Irak se asoma al caos tras el ataque fallido contra el primer ministro

Mostafá al Kazemi salió ileso este domingo de un atentado contra su residencia en Bagdad perpetrado con tres drones armados

MIKEL AYESTARAN Jerusalén. Corresponsal

«Pido calma y contención a todo el mundo». Estas fueron las primeras palabras del primer ministro de Irak, Mostafá al Kazemi, tras salir ileso este domingo de un atentado contra su residencia en el corazón de la Zona Verde de Bagdad, todo un aviso para el exministro de Interior. Los ataques con cohetes contra esta parte de la ciudad, donde se encuentra también la Embajada de Estados Unidos, son habituales, pero esta vez se trató de un ataque con tres aviones no tripulados armados, según el Ministerio de Interior.

Las fuerzas de seguridad lograron derribar dos aparatos, pero un tercero impactó contra la residencia, hirió a seis guardaespaldas del mandatario y causó daños materiales en un lugar que, sobre el papel, es el más blindado de Irak. «Los ataques cobardes con cohetes y drones no construyen patrias y no construyen un futuro», declaró Kazemi en un discurso dirigido a través de la televisión a una nación que vuelve a asomarse al borde del precipicio debido a la inestabilidad generada tras las elecciones del 10 de octubre.

El atentado fallido contra el primer ministro se produjo dos días después de las violentas protestas encabezadas por los partidarios de las milicias chiíes leales a Irán, que no aceptan la derrota en las urnas sufrida por su brazo político y ven en las elecciones «un fraude» y «una estafa». Al menos dos manifestantes fueron abatidos por las fuerzas de seguridad que recurrieron al fuego real para frenar una marcha que trataba de llegar a la Zona Verde.

El aviso de Al-Khazali

«Los manifestantes solo tenían una demanda contra el fraude en las elecciones. Responder con fuego real significa que ustedes son los primeros responsables de este fraude», fueron las palabras de Qais Al-Khazali, líder de la milicia Asaib Ahl al-Haq, en los funerales de los caídos. La multitud clamó venganza contra el primer ministro por considerarle responsable de dar luz verde al uso de munición real contra la movilización.

Al Khazali alertó el mismo viernes de posibles «tentativas de actores vinculados a los servicios de inteligencia de bombardear la Zona Verde y acusarnos después a nosotros». Su aviso se hizo realidad 48 horas después y ya se ha abierto la investigación para tratar de aclarar lo sucedido. Irak es un país fragmentado en el que una parte dirigió su mirada directamente a Irán y a sus milicias, que disponen de potencial suficiente para realizar este tipo de operaciones. Teherán, sin embargo, condenó de manera inmediata «este acto de sedición» del que culpó a «grupos extranjeros», en palabras del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Shamkhani.

Algunos ven la mano de Irán, los iraníes la de «grupos extranjeros» y Bagdad vuelve a ser el tablero en el que distintos países dirimen sus diferencias. Un mes después siguen sin conocerse los resultados finales de las elecciones del pasado 10 de octubre, las que registraron menor participación de la historia del país, pero todos los datos ofrecidos hasta ahora por la Comisión Electoral apuntan a una debacle del brazo político de las milicias chiíes, que bajarían de 48 a 15 a asientos. El movimiento del clérigo Muqtada Al Sader fue el claro vencedor en la cita electoral, un grupo también chií, pero de marcado carácter nacionalista y menos vinculado a Irán. Al Sader alertó a los iraquíes de que este tipo de acciones «solo buscan devolver al país a un estado de caos para facilitar su control por parte de fuerzas no estatales».

El presidente iraquí, Barham Salih, calificó el atentado de «agresión terrorista» e hizo un llamamiento a la «unidad nacional contra los delincuentes». Ned Price, portavoz del departamento de Estado de EE UU, ofreció ayuda para poder llevar adelante la investigación. «Me alivia saber que el primer ministro no resultó herido y elogio el liderazgo que ha mostrado al llamar a la calma, la moderación y el diálogo para fortalecer la democracia que los iraquíes tanto se merecen», expresó por su parte el presidente, Joe Biden. La ONU y Arabia Saudí se sumaron a la lista de condenas.

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