Control policial por la pandemia en Tel Aviv. / AFP

La división política retrasa el endurecimiento de las restricciones en Israel

Con la pandemia fuera de control los miembros del Gobierno han sido incapaces de llegar a un acuerdo sobre el cierre de las sinagogas y la limitación de las protestas

MIKEL AYESTARAN

Las diferencias políticas en el seno del Gobierno volvieron a llenar de confusión los planes para endurecer las restricciones del confinamiento en Israel. Después de tres jornadas de negociaciones maratonianas, los responsables israelíes fueron incapaces de llegar a un acuerdo sobre el cierre de las sinagogas y la limitación de las protestas por lo que los centros de culto seguirán abiertos y Jerusalén volverá a ser escenario de una manifestación multitudinaria contra Benjamín Netanyahu. El único punto en el que sí hubo acuerdo fue en la paralización de toda actividad económica que no sea esencial.

La nueva regulación se estancó en la tramitación parlamentaria por los desacuerdos con un primer ministro que planteó incluso aplicar una ley de emergencia para prohibir las manifestaciones, lo que fue interpretado como un intento personal por silenciar las movilizaciones que desde hace doce semanas piden su dimisión. «La decisión de un cierre estricto fue diseñada para detener la propagación del virus, no para bloquear las protestas o la oración comunitaria», le recriminó a Netanyahu en las redes sociales su socio de Gobierno y actual ministro de Defensa, Benny Gantz.

El cierre total planteado por las autoridades no contaba con el respaldo del coordinador nacional de la pandemia, Roni Gamzu, cuya propuesta fue limitar la actividad hasta el cincuenta por ciento, no de forma absoluta. Estas diferencias de criterios y la falta de atención a los expertos provocan gran confusión y la laxitud general en las calles a la hora de respetar las restricciones en un momento delicado en el que el país supera cada día marcas negativas. Los contagios se dispararon por encima de los 7.000 en las últimas 24 horas.

Colas en el aeropuerto

La imagen del día se produjo en el aeropuerto internacional de Tel Aviv donde se registraron largas colas de israelíes que querían dejar el país antes de este endurecimiento de las medidas. Los rumores sobre el posible cierre del aeropuerto hicieron que los aviones se llenaran. La ministra de Transporte, Miri Regev, explicó que finalmente no habrá un cierre de Ben Gurion, pero que solo podrán volar aquellos pasajeros que compraron un billete antes de las 11 de la mañana del viernes y que hayan dado negativo por coronavirus en una prueba de diagnóstico.

Los israelíes podrán volver al país «sin limitaciones», pero en medio de la confusión e improvisación general que rodea a la gestión del coronavirus en el país, no se aclaró si los trabajadores extranjeros o las personas con estatuto de residentes podrán hacerlo.