Felipe de Edimburgo / AFP

Fallece el príncipe Felipe de Edimburgo, marido de la reina Isabel II

Un discreto funeral en Windsor despedirá el próximo sábado al más longevo consorte en la historia de Reino Unido

IÑIGO GURRUCHAGA Londres

Felipe de Edimburgo, marido de la reina Isabel II durante casi 74 años, falleció en la mañana de este viernes en el castillo de Windsor. El príncipe pasó en marzo un mes hospitalizado como consecuencia de una infección no especificada y un problema cardíaco. Se había retirado de sus funciones públicas y ha vivido los últimos años entre Windsor y una casa de la familia en el este de Inglaterra.

En un breve anuncio que se colgó en la verja exterior del Palacio de Buckingham, la reina expresó su «hondo pesar» por la muerte de su «querido marido» y confirmó que falleció «en paz». «La Familia Real se une a gente de todo el mundo en el luto por su pérdida», concluye la declaración. El Lord Chambelán y el primer ministro han consultado con la reina y se seguirán las preferencia austeras del duque para los ritos funerarios.

No habrá honras públicas de cuerpo presente. El funeral se celebrará en la capilla de San Jorge, que se encuentra en el recinto del castillo, y será enterrado en los jardines de Frogmore, en la hacienda real de Windsor, donde también están las sepulturas de la reina Victoria y de su marido, el príncipe Alberto. Los actos serán restringidos por las circunstancias de la pandemia. El príncipe Enrique, que vive en la actualidad en California, tendría que someterse a una cuarentena de diez días si desea asistir al funeral.

El luto oficial, que se había planeado de ocho días en el protocolo diseñado antes del fallecimiento, se extenderá hasta el funeral. La enseña real luce a media asta en el Palacio de Buckingham, residencia oficial de la monarquía, y la bandera británica también está de luto en los edificios públicos. El ministro de Cultura, Oliver Dowden, ordenó la pasada semana que la Union Jack ondee todos los días en los edificios públicos, como remate de un movimiento en el Partido Conservador para que haya más exposición pública de la bandera.

Las televisiones interrumpieron su programación para emitir documentales sobre el fallecido. Gobernantes, diputados y lores del Parlamento llevan brazaletes negros y los varones también corbatas negras. Los actos de campaña para las elecciones en Escocia, Gales y las municipales en Inglaterra, que se celebran el 6 de mayo, se han suspendido. Pero algunos políticos participantes en estos comicios han adelantado que no creen que serán cancelados.

El público se acercó a las residencias reales para depositar ramos y mensajes. La Casa Real ha pedido que no se añadan más flores junto a las vallas de Windsor o Buckingham, para evitar aglomeraciones que infrinjan las reglas contra la epidemia. Este viernes sugirió que, en su lugar, las personas que quieran expresar su duelo escriban sus mensajes en un libro de condolencias en el sitio de internet de la familia real y hagan donaciones a organizaciones benéficas.

LAS CLAVES:

  • Tristeza. Casados durante casi 74 años, la reina expresó ayer su «hondo pesar» por el fallecimiento de su «querido marido»

  • Actos oficiales. Las exequias fúnebres se harán de acuerdo a las preferencias austeras que el propio duque ya había manifestado

  • Un «símbolo de fuerza». La clase política coincide en que será recordado por su «devoción» a Isabel II y su «enorme compromiso» con la monarquía

  • El trono. El fallecimiento podría impulsar a la monarca, de 94 años, al paulatino abandono de sus funciones oficiales

El primer ministro, Boris Johnson, expresó su «gran tristeza». «Era el más longevo consorte de la historia», afirma en su comunicado, en el que recuerda su participación en la Segunda Guerra Mundial, en la Royal Navy. Rescata también sus iniciativas medioambientales y las palabras de la reina sobre su marido en la celebración de sus bodas oro. Reino Unido y la Commonwealth debían a su marido, dijo Isabel, «una deuda más grande que la que él nunca reclamará y de lo que nosotros nunca sabremos».

«Reino Unido ha perdido un extraordinario servidor público», afirmó el líder de la oposición laborista, sir Keir Starmer. Subrayó también su papel en la guerra, pero, según él, será «recordado sobre todo por su extraordinario compromiso y devoción a la reina». Su matrimonio, añade, es «un símbolo de fuerza, estabilidad y esperanza». La líder escocesa, Nicola Sturgeon, que no ha ocultado en el pasado sus preferencias republicanas, se ha declarado «entristecida» por el fallecimiento y envió a la reina y a su familia sus «condolencias profundas y personales, y las del Gobierno y el pueblo de Escocia».

No se han dado más detalles sobre las circunstancias de la defunción. El marido de Isabel II era popular entre los británicos, por su contribución a la estabilidad de la monarquía en esta segunda era isabelina. Su carácter en ocasiones brusco es considerado como un rasgo excéntrico de un hombre que aceptó, sin embargo, mantenerse en un segundo plano.

La relevancia del príncipe

El fallecimiento quizás impulse a la reina, que cumplirá 95 años el 21 de abril, a acelerar el paulatino abandono de sus funciones oficiales, en las que ya le sustituye con más frecuencia su hijo Carlos, príncipe de Gales. La pandemia ha reducido radicalmente el número de sus actos públicos. La última comparecencia de la reina fue la publicación en la Semana Santa de una fotografía, junto a Carlos, en el exterior del castillo de Windsor.

El príncipe de Gales hereda ahora el título de duque de Edimburgo, que la reina otorgó a su padre. Cuando ascienda al reinado, podrá concedérselo a su hermano, Eduardo, ahora duque de Wessex, tal como se habría acordado en el seno de la familia. Sería un deseo del fallecido para reconocer el apoyo de su hijo menor en el fomento de unos premios con el nombre del ducado escocés, que se dan a jóvenes que cumplen diferentes retos de aprendizaje, mejora física o interés social.