El primer ministro británico, Boris Johnson. / AFP

Johnson prohíbe el alcohol en Downing Street para salvar su mala fama

El primer ministro británico despedirá también a varios colaboradores por el escándalo del 'Partygate'

DIANA MARTÍNEZ

Los últimos escándalos del Gobierno británico han salpicado tanto al primer ministro, Boris Johnson, que no ha tenido más opción que mojarse y salir a la palestra para anunciar nuevas medidas con las que desquitarse de la mala fama que le están dando las continuas fiestas en la sede del Ejecutivo. Entre las iniciativas dilucidadas se encuentra la de prohibir el alcohol en Downing Street. Esta es la principal baza del líder conservador para intentar alejarse del escándalo del 'Partygate'.

La ley seca se impondrá a partir de ahora en estas instalaciones de Reino Unido que han sido tan polémicas durante las últimas semanas. Pero no es la única decisión que tomará el 'premier', quien aún no asume culpa alguna por lo sucedido. Según 'The Sunday Times', también despedirá a varios colaboradores por el escándalo del 'Partygate'. Entre ellos, su secretario personal Martin Reynolds, quien envió la ahora famosa invitación a un centenar de empleados a la fiesta de mayo de 2020 en plenas restricciones sanitarias con el mensaje «¡Tráete tu propia botella!».

La normativa no será de buen grado para algunos empleados, teniendo en cuenta que compraron una mininevera con capacidad para 34 botellas donde mantener fresco el vino y la cerveza. «Puedo asegurar que el primer ministro está muy arrepentido y lamenta profundamente lo sucedido», señaló a la BBC Oliver Dowden, presidente del Partido Conservador y ministro sin cartera de la Administración Johnson. «Pero lo más importante es que está decidido a garantizar que esto no ocurra y que abordemos la cultura subyacente en Downing Street», agregó.

Estas nuevas medidas tienen lugar un día después de que el diario británico 'The Mirror' revelase las fiestas de los viernes con vino y cerveza que se han dado cada semana en la sede del Gobierno durante la pandemia, incluido el periodo de confinamiento. El ambiente de indignación en Londres aumentó con esta publicación, que se suma a las continuas 'juergas' celebradas en Downing Street durante la crisis sanitaria, incluida la jornada de luto nacional por el fallecimiento del duque de Edimburgo, ante lo que Johnson pidió disculpas.

Entre críticas y bromas

El primer ministro se hunde entre las críticas y las bromas de la población. Sin ir más lejos, un centenar de británicos protestaron el sábado de una manera irónica por las calles de Londres disfrazados de Johnson contra sus fiestas durante las restricciones de la pandemia. Ataviados en traje, corbata, con pelucas rubias y portando caretas del primer ministro, bailaban al son de la música techno mientras bebían alcohol. Los juerguistas brindaban con las botellas y coreaban «mi nombre es Boris» y «esto es un encuentro de trabajo», en referencia a la excusa que el líder conservador profirió el miércoles ante el Parlamento tras asegurar que asistió a una fiesta multitudinaria pensando que era una reunión laboral.

Mientras tanto, la oposición se echa encima del líder conservador. Y es que al menos seis diputados 'tories' han anunciado haber pedido una moción de censura en su contra. «Su renuncia es la única forma de poner punto final a este triste episodio y estoy trabajando con otros colegas para que quede claro nuestro punto de vista en Downing Street», apuntó Tim Loughton en su cuenta de Twitter. El líder del Partido Laborista británico, Keir Starmer, pidió la dimisión del 'premier' por su «incapacidad para liderar» y por «interés nacional» tras el cúmulo de escándalos surgidos en los últimos días que hunden cada vez más al mandatario conservador.

También le llueven críticas por parte de sus filas. «Necesitamos liderazgo. Lidere o échese a un lado», exclamó el diputado conservador Tobias Ellwood, para quien el futuro del mandatario al frente de Reino Unido es «insostenible» por su «patrón de comportamiento».