óscar del amo

Johnson crea escuela en la política europea

El primer ministro británico no es el único alto cargo en situarse en la cuerda floja por incumplir las restricciones sanitarias que él mismo impone

DIANA MARTÍNEZ

Consejos doy que para mí no tengo. Muchos representantes de la política internacional han interiorizado tanto este refrán desde que se inició la pandemia de la covid-19 que sus actos -una vez que se han hecho públicos, claro- les han obligado a tener que disculparse ante la población o incluso a presentar su dimisión. El ejemplo más actual es el líder que en los últimos días protagoniza las primeras páginas de los medios ingleses ante un nuevo escándalo. Hablamos de Boris Johnson.

El 'premier' se enfrenta, tal y como afirmó el miércoles en el Parlamento, a la «rabia que siente la población» tras incumplir sus propias reglas dictaminadas por el covid. Hace unos días salió a la luz un email de su secretario privado, Martin Reynolds, en el que el 20 de mayo de 2020, en plena restricción de encuentros sociales, invitaba a cien empleados a una fiesta multitudinaria en el jardín de Downing Street.

Las críticas no tardaron en llegar y, tras confirmar que no asistió a la polémica 'juerga', poco después pidió perdón ante los partidos de la Cámara tras finalmente reconocer que asistió al encuentro social, aunque «asumiendo implícitamente» que era un «evento de trabajo». A pesar de que a priori se vislumbraba una posible renuncia al cargo, actuación que ha reclamado la oposición así como gran parte de la opinión pública, Johnson se ha tomado en serio algunos versos de la popular canción de Raphael 'Escándalo': «Ahora no hay quien me detenga aunque no pare la lengua de la alta sociedad». Johnson se mantiene firme en su puesto ante cualquier amenaza pese a que han surgido noticias de nuevos episodios de lo que ya se llama 'party gate'.

OTROS GESTORES CON POLÉMICA:

  • Phil Hogan. El comisionado europeo dimitió por asistir a una cena multitudinaria en Dublín y no guardar cuarentena.

  • Dara Calleary. Exministro de Agricultura irlandés, renunció por ir a un evento con 80 personas cuando estaba prohibido.

  • Sanna Marin. Primera ministra de Finlandia, pidió disculpas por irse de fiesta tras estar en contacto con un positivo.

El líder británico no es el único alto cargo en situarse en la cuerda floja por incumplir las restricciones sanitarias que ellos mismos imponen. En el panorama europeo el escándalo se repite mayormente en Reino Unido y en el círculo del 'premier'. El que fue su principal asesor, Dominic Cummings, salió de Downing Street en noviembre de 2020 tras la presión por saltarse las normas del confinamiento en marzo de ese mismo año, cuando viajó de Londres a la granja de sus padres, en Durham, al noreste de Inglaterra. Un trayecto en coche de 425 kilómetros con su mujer y su hijo -la pareja tenía síntomas contagio-.

Encuentros y viajes

La exasesora de Johnson Allegra Stratton dimitió tras protagonizar un polémico vídeo en tono jocoso sobre una fiesta celebrada en Downing Street durante la Navidad de 2020, en un momento en el que sobre los ciudadanos ingleses pesaban fuertes restricciones. Por si fuera poco, el exministro de Sanidad Matt Hancock se disculpó y renunció en junio de 2021 por incumplir la ley que él mismo introdujo en el Parlamento prohibiendo el encuentro de dos personas de diferentes viviendas en un entorno cerrado, salvo por obligación laboral «razonable», después de que salieran a la luz unas imágenes en su despacho que le muestran besando y abrazando a una asesora.

En Escocia, la que fue consejera de Salud, Catherine Calderwood, dimitió en abril de 2020 tras revelarse que se desplazó durante dos fines de semana a su segunda residencia, a más de una hora de Edimburgo, cuando los desplazamientos no estaban permitidos. En Irlanda, por su parte, el exministro de Agricultura, Dara Calleary, abandonó el cargo en agosto de 2020 tras asistir a un evento con ochenta personas, un día después de que el Gobierno anunciara nuevas medidas restrictivas que limitaban los actos sociales. En esas fechas también renunció el comisario europeo Phil Hogan por asistir a una cena multitudinaria en Dublín y no guardar cuarentena tras viajar desde Bruselas.

Entre los casos más recientes se encontraría también Finlandia, cuya primera ministra, Sanna Marin, pidió disculpas en diciembre por salir de fiesta tras estar en contacto con un positivo. Explicó que mientras estaba en una discoteca recibió dos mensajes en los que se le recomendaba su aislamiento, aunque no los vio hasta el día siguiente porque se dejó el móvil en casa. Por otra parte, la exministra de Cultura de Estonia, Anneli Ott, renunció entre críticas por no estar vacunada contra el virus.