Imagen tomada en Downing Street. / Foto: Efe | Vídeo: Ep

Johnson evita ser acusado de infracciones por las fiestas 'ilegales' de Downing Street

El Gobierno británico se disculpa ante la reina Isabel por una 'party' en la víspera del funeral de Felipe de Edimburgo

IÑIGO GURRUCHAGA Londres

Boris Johnson será juez y parte sobre su conducta en las reuniones supuestamente ilegales que se celebraron en Downing Street durante los confinamientos. Así se deduce de la filtración a 'The Times' de la decisión de la funcionaria que las investiga, Sue Gray, de no señalar la comisión de posibles delitos. Los términos dictados por la oficina del primer ministro limitan mucho el alcance de la investigación.

El abogado Davil Allen Green, comentarista sobre cuestiones legales, afirma que «estas investigaciones y encuestas suelen estar condenadas a no alcanzar las elevadas expectativas del público». «No por la arbitraria decisión de aquellos que investigan, sino por la misma estructura de la investigación y los términos específicos de referencia», añade.

La investigadora no puede señalar delitos. Tampoco publicar datos sobre sanciones disciplinarias a funcionarios, porque son cuestiones reguladas en el marco de las relaciones laborales. «La investigación parece estructurada de tal modo que permita a los ministros filtrar a la prensa que han sido exonerados», afirma Allen. Y los términos indican que la posible quiebra del código ministerial ha de seguir el proceso normal, que inicia el mismo primer ministro.

El último sospechoso de haber quebrado la ley en Downing Street es de nuevo un periodista. James Slack firmó en noviembre de 2016 el artículo en el 'Daily Mail' que calificaba a los jueces del Tribunal de Apelación como «enemigos del pueblo». Habían fallado que el Gobierno de Theresa May tenía que consultar al Parlamento antes de activar la negociación del Brexit con la Unión Europea. May contrató poco después a Slack, editor político del 'Mail'. como su responsable de comunicación.

Boris Johnson lo mantuvo en el puesto. Los primeros ministros británicos, desde Tony Blair, han fichado a periodistas de la prensa tabloide, o sensacionalista, para guiar la comunicación de la jefatura del Gobierno con los medios y con el público. Johnson nombró director de comunicación a un periodista de 'The Sun' y del 'Mirror', Lee Cain. Cuando lo despidió, Slack ocupó su puesto. Y cuando éste anunció que se iba a 'The Sun', lo sustituyó por otro del 'Daily Mail', Jack Doyle.

El 16 de abril de 2021, Slack organizó una fiesta de despedida. El directivo de periódicos 'brexiters' radicales e intensamente nacionalistas no reparó en que esas fiestas estaban prohibidas. El 'party', que se extendió mas allá de la medianoche, se organizó en un día de luto oficial, la víspera del funeral del duque de Edimburgo. Downing Street pidió ayer disculpas a la reina Isabel por este motivo.

De los tres episodios más problemáticos ocurridos en Downing Street, dos fueron organizados por periodistas. Uno por Slack y otro por su colega y sustituto, Doyle, que ya provocó la dimisión de otra periodista empleada por Johnson, Allegra Statton. Johnson estaba el 16 de diciembre de 2020 en la residencia de fin de semana de los jefes de Gobierno, en Chequers, en la campiña de Buckinghamshire. Las nuevas revelaciones no le afectan personalmente. Una exfuncionaria responsable de la política a seguir con el Covid-19 reconoció también ayer que organizó una fiesta de despedida en su oficina. Los últimos hechos sugieren que periodistas y funcionarios del Gobierno se han comportado también con la doblez que se achaca a la personalidad del primer ministro por editorialistas y víctimas del confinamiento.

Y en la vorágine creada esta semana por la confirmación de que Johnson acudió a una reunión social en el jardín de Downing Street el 20 de mayo, cuando regían unas restricciones estrictas que prohibían este tipo de actos, se ha prestado poca atención a los términos de la investigación de Sue Gray. La alta funcionaria encargada de analizar lo ocurrido en varias reuniones supuestamente ilegales había adquirido un rol extraordinario. Johnson, ministros del Gabinete y diputados de su partido han insistido estos días en que los resultados de su investigación serán decisivos sobre el futuro del primer ministro. La expectativa sobre su veredicto ahora se desinfla.

Si Gray no puede denunciar delitos en la organización de las reuniones y la inspección de la conducta de Johnson es promovida por el primer ministro, su futuro parece depender más bien de la evolución de los sondeos. Dan una ventaja de diez puntos a los laboristas. 'The Sun' ha preguntado a sus lectores si el primer ministro debe dimitir por las reuniones supuestamente ilegales y éstos se han dividido al cincuenta por cien entre el sí y el no.