Moscú./AFP

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Los inversores, ante el riesgo de que Rusia amanezca hoy en bancarrota

El Kremlin, con el acceso a sus divisas bloqueado, pretendía sortear con un rublo devaluado el pago de una deuda de 117 millones de dólares

S. A.

La estrategia del aislamiento, con su expulsión de mercados y organismos globales, la cascada de sanciones internacionales y el rublo en caída libre desde hace semanas. Todo ello empujaba la pasada medianoche a Rusia hacia el abismo económico, hacía una bancarrota por impago de una deuda de 117 millones de dólares (en torno a 105 millones de euros), que no sentía desde 1998, cuando los costes de la guerra de Chechenia le pasaron factura.

Entonces las ventas de gas y petróleo y la cobertura internacional le permitieron salir adelante. Pero ahora que se ha convertido en paria por su embestida a Ucrania y nadie (o muy pocos) quieren tener algo que ver con el Kremlin, el desplome se consideraba al cierre de esta edición inevitable. Aunque no será oficial hasta dentro de un mes, cuando venza el periodo de gracia de 30 días que el Fondo Monetario Internacional (FMI)_otorga por sistema.

El 'default', como se conoce en el 'argot' económico este grave incumplimiento que tiende a generar una enorme convulsión en los mercados, no se produce por que Rusia no tenga suficiente salud financiera para enjugar la deuda sino porque no dispone de dólares para liquidarla. O sí, pero no puede utilizarlos. Dicho de otra manera, al tener vetado el acceso a sus reservas en divisa americana (se calcula en 300.000 millones de dólares), ese cajón está cerrado. Y el intento por sortear el problema haciendo uso del devaluado rublo era inviable. La deuda, correspondiente a la carga de intereses de dos bonos tenía que saldarse en dólares.

Dinero sin acceso

La presidenta del FMI, Kristalina Georgieva ya avanzó días atrás que el problema se venía encima:_«Rusia tiene el dinero para pagar, pero no puede acceder a él», planteaba. Un callejón sin salida pese a que el ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov, viene subrayando desde el lunes que firmaría una «orden de pago al banco correspondiente» para que transfiriese el monto de 117,2 millones de dólares. Limitada esa fuente, la opción de pretender cumplir en rublos supone de facto no pagar, lo que llevaría a repetir un precedente tan lejano en el tiempo como la revolución bolchevique. En 1918 Lenin incumplió las obligaciones del país con la deuda externa.

A partir de ahí, las implicaciones. De entrada, las agencias de 'rating' como Fitch y Moody's han reaccionado echando por los suelos la nota crediticia de Rusia; la han empujado un escalón por debajo del 'bono basura'. Este movimiento era más que previsible teniendo en cuenta el devenir de la economía rusa desde que Occidente la castigó con una cascada de sanciones que aún no ha terminado. La bancarrota la veían como algo «inminente». Aunque Rusia se haya defendido, planteando que tiene carácter «artificial».

¿Su impacto global? Asumible, según se defiende desde el FMI. No vislumbra una crisis global porque los 120.000 millones de dólares que Rusia tiene vinculados a distintos bancos internaciones no suponen una cuantía «sistémicamente relevante», declaraba Georgieva.