Una caravana de vehículos del OIEA al llegar a la central nuclear de Zaporiyia. / REUTERS

Zelenski reprocha al OIEA que no haya exigido la desmilitarización de Zaporiyia

Mientras Moscú ve «muy positiva» la inspección de la agencia nuclear, Kiev muestra su «decepción» porque no instara a los rusos a salir de la central

RAFAEL M. MAÑUECO

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, mostró este viernes su malestar porque el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), cuyos inspectores visitaron el jueves la central atómica de Zaporiyia, no haya exigido la desmilitarización de la zona dentro y alrededor de la planta. En Moscú, sin embargo, han valorado como «muy positiva» la misión del organismo internacional.

Zelenski aseguró a través de su cuenta de Telegram que, antes del viaje a la central de Zaporiyia, «acordó» con el jefe del OIEA, Rafael Grossi, que encabezó la delegación de expertos, que debería crearse una zona «desmilitarizada» alrededor de este complejo nuclear ucraniano, el más grande de Europa con un total de seis reactores.

El máximo dirigente ucraniano dijo estar «decepcionado» con la agencia nuclear mundial. «Y es malo que todavía no hayamos escuchado llamamientos apropiados del OIEA, aunque hablamos de esto con el señor Grossi en nuestra reunión en Kiev». Zelenski también deploró que las autoridades rusas vetaran la presencia de periodistas ucranianos e internacionales durante la visita a la central y el OIEA «no protegió a los representantes de medios de comunicación independientes».

En la víspera, durante su discurso diario, el presidente ucraniano lamentó que la visita de los expertos pudiera ser cubierta solamente por periodistas rusos, a los que calificó de «masa de propagandistas». Zelenski cree además que Rusia ha «engañado» a los miembros de la misión del OIEA, quienes, según él, recibieron testimonios falsos de los vecinos de Energodar, localidad que alberga la planta nuclear, al haber sido intimidados.

«Durante más de tres décadas, cinco centrales nucleares han estado bajo la dirección de nuestros especialistas. El OIEA nunca tuvo que hacer ningún comentario sobre las actividades de ninguna de estas instalaciones hasta que Rusia invadió nuestro territorio y trajo aquí su locura», añadió. Zelenski intervino además por videoconferencia en el Foro Económico Internacional Ambrosetti para denunciar el supuesto «chantaje radiactivo de Rusia».

El ministro de Energía ucraniano, German Galushenko, solicitó por su parte a la agencia nuclear que declare como una «amenaza real» la presencia de fuerzas rusas en Zaporiyia, mientras Vadim Denisenko, asesor del Ministerio del Interior, señaló que, «a juzgar por las imágenes publicadas, esta visita fue un montaje y no tuvo nada que ver con una inspección, lo que lleva a pensar que el titular del OIEA es parcial». Según añadió, «el informe de la misión está programado para darse a conocer el 6 de septiembre».

Presencia permanente

El representante de Rusia ante las organizaciones internacionales con sede en Viena, Mijaíl Uliánov, anunció que Moscú permitirá que en la planta de Zaporiyia haya dos inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica de forma permanente. El equipo de Grossi está ahora mismo dividido en dos grupos: uno abandonó la central el jueves y el otro seguirá allí hasta el domingo, pero después habrá una presencia permanente si no surge de nuevo ninguna amenaza grave para el complejo como ha sucedido ya. Ayer Grossi aseguró que pudo recorrer toda la planta y sus departamentos clave. Ahora su equipo está analizando los aspectos técnicos de lo que observaron.

El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigu, sostiene que quienes constituyen una «amenaza real» de catástrofe nuclear son las «provocaciones» del Ejército ucraniano, a cuyos efectivos acusa de los ataques dirigidos contra la central atómica. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, anunció por su parte que, «globalmente, consideramos muy positivo que la delegación haya llegado y comenzado a trabajar pese a las dificultades. Lo más importante es que la misión permanezca ahí».

El Ejército ucraniano admitió este viernes que bombardeó posiciones militares rusas en Energodar al día siguiente de la visita de los inspectores, «destruyendo tres sistemas de artillería enemigos, así como un arsenal de municiones».