Ucrania ve insuficiente el tope al precio del petróleo ruso

Considera que el límite de 60 dólares es demasiado elevado aunque cree que la medida ayudará a hundir la economía del país

RAFAEL M. MAÑUECO

El jefe de la Oficina del presidente de Ucrania, Andriy Yermak, considera que el tope al precio del petróleo establecido por los países de la Unión Europea, el G-7 y Australia en 60 dólares (57 euros) el barril terminará hundiendo la economía rusa, pero estima que hubiera sido mejor que tal límite hubiese estado en los 30 dólares el barril. Según señala Yermak en su canal de Telegram, «el G-7 y Australia, siguiendo a la UE, introdujeron un tope al precio del petróleo suministrado por vía marítima desde Rusia de 60 dólares el barril (...) aunque habría que haberlo reducido a 30 dólares para destruir más rápidamente la economía del enemigo», como aconsejaron Polonia y las repúblicas bálticas.

La medida, no obstante, que se empezará a aplicar a partir del lunes, no afectará al carburante que llegue a Europa a través de oleoducto, ya que así lo solicitó Hungría. De todas formas, aseguró el responsable de la administración presidencial ucraniana, «nosotros siempre logramos nuestros objetivos y la economía rusa seguirá siendo destruida. Rusia tendrá que pagar y responderá por todos sus crímenes».

A su juicio, «lo mismo pasará con la creación del tribunal especial» internacional para enjuiciar los crímenes de guerra cometidos por las tropas rusas. Yermak está convencido de que «le tienen mucho miedo a esto porque saben que Ucrania se saldrá con la suya», escribió en Telegram. El Kremlin, sin embargo, subrayó esta semana que un tribunal de esas características carecería de legitimidad. El tope a los precios del crudo se une a los numerosos paquetes de sanciones adoptados por Occidente contra personas físicas y jurídicas rusas desde el comienzo de la guerra el pasado 24 de febrero.

Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, advirtió hoy que «no aceptaremos ese tope» y Rusia tratará de vender su petróleo a otros países. Según Peskov, «estamos evaluando la situación. Se han hecho ciertos preparativos ante tal tope. No lo aceptamos y les informaremos cómo se organizará el trabajo una vez que termine el análisis». Más contundente ha sido el pronunciamiento de la Embajada rusa en Estados Unidos, en donde alertan que «los estrategas de Washington, escondidos detrás de nobles lemas como garantizar la seguridad energética de los países en desarrollo, mantienen un muro de silencio sobre el hecho de que los desequilibrios actuales en los mercados energéticos se derivan de sus acciones mal concebidas: la introducción de sanciones contra Rusia y las prohibiciones a la importación de energía desde nuestro país».

Así se expresa el comunicado diplomático ruso, que también denuncia que Occidente «está tratando de resolver los problemas que ellos mismos han creado de forma impetuosa». «Estamos presenciando una remodelación de los principios básicos del libre mercado (...) decisiones como estas inevitablemente generarán una mayor incertidumbre e impondrán costos más altos para los consumidores de materias primas», prosigue la nota y concluye diciendo que «independientemente de los coqueteos actuales con este instrumento peligroso e ilegítimo, confiamos en que el petróleo ruso seguirá teniendo demanda».