PARLAMENTO UCRANIA

Las fuerzas ucranianas vuelven a izar su bandera en el centro de Jersón

El Ejército ruso ha anunciado la retirada de sus tropas en una parte de la región, un nuevo revés para Rusia tras casi nueve meses de su ofensiva militar en el país

RAFAEL M. MAÑUECO Moscú

El Ministerio de Defensa ucraniano informó este viernes de la llegada de sus tropas a la ciudad de Jersón después de que horas antes Moscú anunciara la total retirada de las unidades de su Ejército de esta estratégica ciudad situada en la margen derecha del río Dniéper, y único centro administrativo regional que las fuerzas rusas lograron tomar tras el inicio de la invasión el pasado 24 de febrero. «Jersón vuelve bajo el control de Ucrania. Unidades de las fuerzas armadas ucranianas entran en la ciudad», afirmó el Ministerio través de su página de Facebook, que insta a los militares rusos que no hayan podido escapar a entregarse sin dilación.

«Sus jefes les dicen que se pongan ropa de civil e intenten huir por su cuenta, pero es obvio que no lo lograrán. Todo soldado ruso que se resista será eliminado. Solo tienen una oportunidad de evitar la muerte: rendirse inmediatamente. Se les garantizará la vida y la seguridad a quienes lo hagan», advirtió el mando militar de Kiev. Por su parte, el ministro de Exteriores, Dmitro Kuleba, dijo en Twitter que «Ucrania gana otra importante victoria y prueba que, sin importar lo que haga Rusia, Ucrania va a ganar».

El Ministerio de Defensa ruso informó en su parte diario matinal que a las cinco de la mañana (hora de Moscú) se completó el repliegue de sus tropas a la orilla izquierda del río Dniéper. La retirada de la margen derecha, es decir, la rendición de la ciudad de Jersón, fue anunciada por el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigu, el pasado miércoles.

«Durante el traslado a la orilla izquierda del Dniéper, no quedó ni una sola pieza de equipo militar y armas en la orilla derecha. Todos los militares rusos cruzaron al otro lado, no ha habido bajas de personal ni pérdidas de material o armamento», asegura el departamento castrense ruso, que cifra la operación en 30.000 militares y 5.000 piezas de equipo. El comunicado precisa que, durante la noche, «los militares ucranianos intentaron interrumpir la evacuación de civiles y el traslado de tropas rusas a la orilla izquierda del Dniéper».

Los puentes y pontones instalados sobre el río, según el ministerio ruso, «fueron atacados cinco veces con lanzacohetes múltiples 'HIMARS'. Veintiocho proyectiles fueron derribados por los sistemas de defensa aérea y otro cinco se pudieron desviar de sus objetivos empleando equipos de guerra electrónica».

Lo cierto es que, según las imágenes mostradas hoy por las televisiones rusas, el puente Antónovski, que une la ciudad de Jersón con la orilla izquierda del Dniéper, ha quedado destruido en dos tramos, lo que deja la infraestructura, ya bombardeada en numerosas ocasiones en los últimos meses, definitivamente inservible. Los rusos acusan del ataque a las tropas locales, que pretenderían así acorralar y cercar a los soldados de Moscú para evitar su retirada, aniquilarlos o hacer prisioneros, mientras que Kiev atribuye la demolición a los invasores con el fin de evitar que los ucranianos continúen su progresión y amenacen Crimea.

El comunicado ruso asegura que en los últimos días «las tropas ucranianas han avanzado en ciertas direcciones en la región de Jersón, pero no más de diez kilómetros». El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas ucranianas, Valeri Zaluzhni, sin embargo, afirmó el jueves que, tras la última retirada enemiga, sus unidades han conseguido recuperar el control sobre doce localidades y adentrarse unos 36 kilómetros.

Cautela y camuflaje

El Estado Mayor de Kiev daba cuenta de la liberación de «decenas de pueblos en las cercanías de Jersón». Mientras, fotografías y vídeos difundidos en las redes sociales mostraban multitud de edificios del centro de la ciudad con las banderas ucranianas de nuevo en sus fachadas, colocadas por los residentes que rechazaron ser evacuados como querían las autoridades prorrusas. Gran parte de la población esperó la entrada triunfal de las tropas ucranianas en la ciudad. Los soldados llegaron, según medios de comunicación ucranianos, ya desde el mediodía aunque de forma cautelosa y medio camuflados. Antes del anuncio oficial de Kiev, se difundieron fotos de sus militares en Jersón.

Sin embargo, Moscú se resiste a dar por perdida la ciudad de Jersón y los territorios de la región al norte del Dniéper. Según el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, la entrada de las fuerzas ucranianas no modifica el estatus del territorio, que Rusia se anexionó el pasado 30 de septiembre. «Esto es un tema que atañe a la Federación Rusa, el estatus está legalmente definido y asegurado. No hay ni puede haber ningún cambio aquí», manifestó Peskov, antes de agregar que nadie en la cúpula del Gobierno se arrepiente de haber incorporado a la nación esa y otras partes de Ucrania.

El portavoz estimó que no constituye «ninguna humillación» haber entregado ahora Jersón, ya que dijo estar convencido que «los territorios perdidos serán recuperados». Antes de completar la retirada, el Estado Mayor ruso ordenó bombardear diferentes posiciones en Berislav, al norte de Jersón, y Mikolav, donde los ataques mataron a siete civiles.