Mikhail y Andrii posan junto a su Kamaz de fabricación rusa, un 'tanque' que nunca les ha fallado en las carreteras de media Europa. / Mikel ayestaran

Putin también batalla con los cereales

Falta un mes para que expire el acuerdo para la exportación de grano y los ucranianos temen que Moscú se niegue a renovarlo

MIKEL AYESTARAN Enviado especial. Odesa

La carretera que une Odesa con Mikolaiv es una autopista directa al frente sur de la guerra, el más activo en las últimas semanas en las que el Ejército ucraniano no para de ganar terreno. Además de militares, otro ejército, esta vez de camioneros, se juega la vida cada día para llegar a los campos y cargar los cereales que después llevan hasta los silos próximos a los puertos para exportarlos a todo el mundo.

Mikhail y Andrii acaban de aparcar su Kamaz en el arcén. Tienen veinticinco kilómetros de cola por delante y «aproximadamente una semana de espera. Eso es lo que tardamos en llegar y descargar. Puede ser más rápido. Todo depende de los barcos que vayan llegando, pero la media de espera es de siete días cuando antes lo hacíamos en uno», apunta Mikhail. Este veterano conductor lleva toda la vida en la carretera y los últimos veinticinco años subido a su máquina de fabricación rusa de color naranja que es «como un tanque. No falla nunca. Puedo llevar hasta veinticinco toneladas y conozco de memoria los caminos. No necesito GPS ni nada. Hasta en guerra, con muchas carreteras cortadas, acierto cómo llegar a los lugares», asegura desde una cabina presidida por un icono de la virgen. La larga espera la pasa en familia con el resto de compañeros, muchos de ellos viejos conocidos del asfalto.

Ucrania es uno de los principales productores y exportadores de grano del mundo y en 2021 cosechó un récord de 86 millones de toneladas. El 24 de febrero Rusia decidió lanzar su invasión y esto supuso un golpe directo a un sector que, según el Ministerio de Agricultura, puede ver reducida la cosecha a cincuenta millones de toneladas. Para 2023 la previsión es aún peor por los problemas de los agricultores para plantar durante el invierno. Los datos reflejan que el 30% de las tierras de cultivo ucranianas están ocupadas o son inseguras, y que 160.000 kilómetros cuadrados de terreno pueden estar «contaminados» por minas terrestres y otros explosivos.

En medio de los combates diarios en los distintos frentes, el cereal sirvió para que Kiev y Moscú alcanzaran a finales de julio en Estambul un acuerdo para asegurar la exportación desde los puertos de Chornomorsk, Odesa y Yuzhny/Pivdennyi. El pacto está en vigor, pero la duración es de 120 días y esto supone que expirará el 19 de noviembre. Si no se extiende, los precios de los alimentos y la escasez mundial aumentarán, pero como las cosas van mal en el frente para Rusia, los expertos del sector temen que Vladímir Putin pueda usar el grano como arma de guerra.

«Putin ha vinculado previamente el tema de la exportación de grano con el levantamiento de las sanciones occidentales y podría volver a hacerlo. Rusia está bajo una fuerte presión económica y el regreso al cese de los envíos desde los puertos ucranianos ejercería una mayor presión alcista sobre los precios mundiales del grano», alerta el analista Eric Tegler en la publicación económica 'Forbes'.

Mediación de Erdogan

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, fue el gran mediador en este pacto que incluyó el despliegue de un centro conjunto de control de los barcos en Estambul, donde trabajan rusos, ucranianos, turcos y enviados por la ONU. Erdogan presentó el acuerdo como un primer paso para lograr «una solución diplomática razonable, justa y viable que ofrezca a ambas partes una salida honorable de la crisis».

«Lo más peligroso es ir a cargar cerca del frente. Escuchamos las explosiones y vemos las columnas de humo. En alguna ocasión también nos ha sorprendido el fuego enemigo, pero ¿qué podemos hacer? ¿quedarnos en casa?», se pregunta Mikhail. Su sobrino, Andrii, atiende las explicaciones y asiente.

Desde el camión de atrás, un Man de fabricación alemana veinte años más joven que el Kamaz, Oleg se suma a la conversación. Este hombretón de 50 años ha pasado de recorrer Europa con su tráiler de color blanco a sumarse a la batalla del grano porque «es nuestro deber como ucranianos. Es la manera en la que podemos luchar por nuestro país. El grano es clave para nuestra economía y debemos arrimar el hombro cada uno en lo que podemos. Claro que era mucho más cómodo viajar por Polonia, Alemania, Bélgica o España, pero ahora nos toca ir al frente, cargar y descargar en el silo».

Tan solo del puerto de Odesa salieron dos millones de toneladas en agosto, reveló el vicepresidente del Consejo Agrario de Ucrania, Denys Marchuk. Una labor de equipo que empieza en los campos, sigue con miles de camioneros como Mikail, Andreii y Oleg y termina en los barcos.