La afluencia a los colegios fue importante a primeras horas de la mañana. / JESSICA PASQUALON

El sur puede condicionar la victoria de la derecha italiana

Un buen resultado del Movimiento 5 Estrellas en su feudo de las regiones meridionales evitaría la mayoría absoluta de la coalición conservadora liderada por Meloni

DARÍO MENOR CORRESPONSAL. ROMA

En este domingo de elecciones legislativas en Italia, donde las urnas permanecen abiertas entre las 7 de la mañana y las 11 de la noche, la atención está puesta en el sur del país. Del resultado que obtenga allí el Movimiento 5 Estrellas (M5E), el partido 'anticasta' que tiene en las regiones meridionales su tradicional granero de votos, va a depender que pueda alcanzar la mayoría absoluta el bloque conservador que lidera Giorgia Meloni. Gran favorita en las encuestas, la candidata del partido de extrema derecha Fratelli d'Italia (FdI, Hermanos de Italia) tiene como socios en la alianza de derechas a la Liga de Matteo Salvini y a Forza Italia, la marca electoral de Silvio Berlusconi. Su unión contrasta con la división existente entre las fuerzas progresistas, que no han sido capaces de forjar una coalición, por lo que resultan menos competitivas en las urnas.

Si los conservadores no consiguen superar ampliamente la barrera del 40% de los votos, su desembarco en el próximo Gobierno podría verse frustrado por las peculiaridades del sistema electoral italiano. Éste prevé que alrededor de dos terceras partes de los escaños se asignen según una fórmula proporcional, de acuerdo al porcentaje de papeletas obtenidas. El tercio restante, en cambio, se reparte en las llamadas circunscripciones uninominales, en las que gana el candidato que logre un solo voto más que los demás. Aprobada inicialmente para potenciar el bipartidismo, esta ley electoral que tenía que haberse reformado favorece a las grandes coaliciones.

Meloni, durante un mitin en Arenile di Bagnoli, Nápoles, en el Sur de Italia. / Andreas SOLARO / AFP

Es en las circunscripciones uninominales donde entra en juego el M5E, que podría conquistar una decena de esos escaños en el sur gracias a su férrea defensa de la llamada renta de ciudadanía (equivalente al ingreso mínimo vital de España), la medida estrella aprobada gracias a este partido para acabar supuestamente con la pobreza. La reciben 1,05 millones de núcleos familiares, de los que dos terceras partes viven en las regiones meridionales, y tiene un importe medio de poco menos de 600 euros mensuales. Meloni ha clamado durante toda la campaña contra la renta de ciudadanía y promete acabar con ella, porque asegura que desincentiva el ingreso al mercado laboral, mientras que el candidato del M5E, el exprimer ministro Giuseppe Conte, advierte de que si la eliminan «significaría la guerra civil» y que él está luchando «una batalla por los más pobres».

El factor sorpresa

«La sorpresa que podría darle la vuelta a los pronósticos podría venir por aquí», afirmaba Roberto D'Alimonte, uno de los más afamados politólogos italianos, en un artículo publicado el pasado miércoles en el diario 'Il Sole 24 Ore'. Incluso dentro de las filas del Partido Democrático (PD), la principal fuerza del centroizquierda italiano, han surgido voces de peso en el sur del país que pedían el voto al M5E para que obtenga los colegios uninominales y evite la mayoría absoluta de la derecha. «Intentemos que confluya el mayor número posible de votos: no importa si al PD o al M5E», afirmaba Michele Emiliano, presidente regional de Apulia. Para Michele Prospero, profesor de ciencias políticas en la Universidad La Sapienza de Roma, se trata de una estrategia «muy arriesgada» de la izquierda, ya que puede limitar también sus posibilidades de obtener los escaños que hay en juego según la fórmula proporcional. «El PD podría acabar así perdiendo una cuota significativa de sus parlamentarios», vaticina.

Alejados de estos análisis políticos, los votantes de derechas salían de los colegios electorales satisfechos y esperanzados en que pueda alcanzarse la mayoría absoluta. «Tengo conocidos de izquierdas y comunistas que hoy votan a Meloni porque creen en el cambio que ella significa y en que es una persona seria», contaba Arturo, un abogado romano que sigue trabajando a sus 75 años. También cogió la papeleta de FdI Alberto, un albañil de mediana edad que justificaba su elección porque Meloni ha prometido acabar con la renta de ciudadanía. «No es justo que yo me esté matando a trabajar todos los días y que con mis impuestos se le dé un dinero que es poco menos de lo que yo gano a quienes no dan un palo al agua», explicaba. El suyo es un caso paradigmático de lo que el profesor Prospero llama los «obreros enfadados», que han abandonado el tradicional voto de izquierdas para apoyar a Meloni. «Quien tiene un empleo poco cualificado considera que, con sus sueldos tan bajos, es injusto que reciba la renta de ciudadanía quien no trabaja».