El chamberlán muestra la vara rota. / e. c.

El lord chambelán rompió la vara de mando en la capilla de San Jorge

La colocó encima del féretro, un gesto que simboliza el fin del reinado de Isabel II

T. NIEVA

Isabel II reposa desde la tarde del lunes en el castillo de Windsor. En una emocionante despedida, mucho más reservada que el funeral celebrado por la mañana en la abadía de Westminter ya que únicamente contó con 800 invitados, los restos de la soberana fallecida el pasado día 8 a los 96 años fueron conducidos a la cripta real en una imagen que marcó el final de un reinado largo e histórico, que miles de británicos conservarán fresco en el recuerdo.

El féretro fue trasladado a la capilla de San Jorge para la ceremonia final de despedida, antes de que la monarca recibiera sepultura en un acto reservado ya únicamente a la familia real. El atáud quedó alojado en una pequeña nave anexa a la cripta de los reyes conocida como Memorial Jorge VI Allí se encuentran los restos de sus padres –el rey Jorge VI y Elizabeth Bowes– y las cenizas de su hermana Margarita. Y allí serán trasladados ahora los de su esposo, el príncipe Felipe, fallecido en abril de 2021, que reposa en la cripta de los reyes.

Entre las 800 personas que asistieron a este ceremonial se encontraban Felipe VI y la reina emérita, doña Sofía, además de otros dignatarios. También fueron invitados los empleados de la soberana. Despidieron a la monarca en el mismo recinto que ha visto anteriores alegrías y tristezas: desde la boda del príncipe Harry y Meghan Markle al funeral por el príncipe Felipe. En aquella ocasión pudo verse a Isabel II despidiéndose de su esposo en completa soledad debido a las restricciones impuestas por la epidemia de coronavirus. La imagen dio la vuelta al mundo. La monarca admitió sentirse flaquear cuando sonó la música de despedida.

La comitiva estuvo presidida por los principales miembros de la familia real. El rey Carlos III y su esposa, la reina consorte Camila, caminaron solo unos pasos detrás del atáud. El deán de Windsor acompañó en la misa al arzobispo de Canterbury, Justin Welby.

Antes de proceder al descenso de los restos a la cripta, los símbolos colocados sobre el féretro fueron retirados. La tradición señala que la corona imperial, el orbe y el cetro sean colocados junto al altar. Solo el estandarte de la soberana permaneció sobre el atáud. El lord chambelán, el funcionario de mayor rango de la Casa Real, rompió su vara de mando y la colocó encima del féretro, un gesto que simboliza el fin del reinado de Isabel II. La monarca llegó al trono en 1952.