Un soldado ruso patrulla alrededor del perímetro de la central nuclear de Zaporiyia, ubicada al sur de Ucrania. / REUTERS

Kiev advierte del riesgo de radiación en la central de Zaporiyia

Los últimos ataques han provocado daños en la infraestructura y hay peligro de incendios, afirma el operador de las plantas atómicas

DIANA MARTÍNEZ

Los enfrentamientos en los alrededores de la central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa y en control de Rusia desde principios de marzo, se siguen produciendo, lo que aviva el temor a una catástrofe «diez veces» superior a la ocurrida en Chernóbil en 1986, tal y como advertía hace dos semanas el ministro de Exteriores ucraniano, Dmitro Kuleba. Este sábado, el operador de las plantas atómicas en el país invadido, Energoatom, aseguró que los últimos ataques provocaron el riesgo de «pulverización de sustancias radioactivasd».

La entidad detalló que, tras los bombardeos de las últimas jornadas, «la infraestructura de la estación ha sido dañada, hay riesgo de pulverización de hidrógeno y salpicaduras de sustancias radioactivas, y el riesgo de incendio es alto». De hecho, hasta el mediodía, la planta operaba con el peligro de «violar los estándares de seguridad de radiación y de incendio», advirtió Energoatom en su cuenta de Telegram.

Niveles normales

Mientras tanto, los bandos implicados en el conflicto armado se acusan unos a otros de los enfrentamientos. El Ministerio de Defensa ruso denunció que las fuerzas ucranianas bombardearon el recinto con un total de «diecisiete proyectiles» en las últimas veinticuatro horas y acusó a Kiev de «terrorismo nuclear». A pesar de ello, los niveles de radiación «permanecen normales». Un portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, Igor Konashenkov, afirmó no haber fugas radioactivas en la central y que una unidad militar se ha desplegado en las inmediaciones para proteger todo el perímetro.

La central fue el jueves desconectada de la red eléctrica «por primera vez en su historia» debido a los «ataques terroristas» rusos, que causaron incendios en el área que abastece de electricidad a los reactores nucleares. El parón solo duró un día.

Por su parte, Energoatom, acusó este sábado a las tropas rusas de presionar a los trabajadores de la central para que oculten información a los expertos del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA). Según el operador de las plantas atómicas, Moscú insta a esconder las pruebas de que se estarían cometiendo crímenes y de que la planta funciona como base militar, según un comunicado publicado en la red social.

Entre el clima de creciente tensión, el OIEA visitará las instalaciones «la próxima semana», anunció Lana Zerkal, consejera del ministro de Energía ucraniano, quien, no obstante, mostró su escepticismo sobre el éxito de la misión. Y es que, pese al acuerdo alcanzado con el Kremlin para llevar a cabo esta inspección, los rusos «están creando artificialmente todas las condiciones» para que la entidad perteneciente a la ONU «no pueda visitar» la central.